La puerta grande se queda estrecha en Palencia

Roca Rey, El Juli y Luis David Adame abandonan el coso palentino a hombros tras la corrida. /Antonio Quintero
Roca Rey, El Juli y Luis David Adame abandonan el coso palentino a hombros tras la corrida. / Antonio Quintero

El Juli, Roca Rey y Luis David Adame cortan dos orejas cada uno en la segunda de abono de la feria palentina

MARCO ALONSOPalencia

Se esperaba un día grande, pero la realidad superó a las expectativas en una tarde en la que el oficio de El Juli, la valentía de Roca Rey y el hambre de Luis David Adame se aliaron para ofrecer al público palentino un espectáculo digno de elogio que acabó en la puerta grande.

El cartel de ayer era de los que llenan plazas, y la afición de Campos Góticos respondió a la llamada llenando más de tres cuartos de los tendidos. Había ganas de toros después del esperanzador arranque de la feria con la puerta grande de Perera y Ponce y la presencia de Roca Rey y El Juli atrajo a una afición que encontró lo que fue a buscar: una tarde para el recuerdo.

El Juli arrancó la tarde ante un castaño remolón al que le costaba embestir desde el inicio. Un quite por chicuelinas despertó a los tendidos y la fiesta comenzó cuando el madrileño cogió la muleta para, rodilla en tierra, hacer humillar a su rival para que no volviera a levantar la cabeza jamás. El de celeste y oro utilizó todos los recursos a su alcance para llamar la atención de su despistado rival, al que necesitaba gritar al final de cada pase. Julián se dejó la garganta para buscar una ligazón que no encontró, pero una gran estocada le hizo llevarse la primera oreja de la tarde.

En el segundo del lote de El Juli, la emoción estuvo en el tercio de varas y en el de banderillas. El toro logró tirar al caballo al suelo y el picador se libró por tablas, algo que también le sucedió al banderillero Fernando Pérez, que a punto estuvo de ser prendido tras salir de su par. Pero, tras ese par de sustos, El Juli buscó el temple con esa muleta baja que le caracteriza, y ni el viento fue capaz de arruinarle la puerta grande en una plaza que le admira y le respeta.

Roca Rey llegaba dispuesto a resarcirse del percance que sufrió el pasado año en Palencia y comenzó su actuación subiendo las pulsaciones de los tendidos con una arriesgada larga cambiada. El peruano sacó a relucir parte de su extenso repertorio con el capote y su variado quite fue tan solo el preludio de lo que estaba por llegar, y fue un faenón antológico en el que demostró que el saber hacer y la elegancia no están reñidos con la valentía. Este primero de los Zalduendo que le tocó en suerte se cansó de pasar por la espalda del peruano que, como acostumbra, arriesgó hasta el límite para desorejar a su oponente tras una gran estocada. Roca Rey había llegado a Palencia para escribir su nombre en Campos Góticos con letras de oro, pero, tras su excelente actuación en su primero, se encontró con un quinto malo, de esos que dicen que no hay, pero vaya si lo hubo. El toro fue pitado hasta la extenuación por los tendidos, pero no fue devuelto y Roca Rey no pudo hacer con él y se tuvo que conformar con esas dos orejas que cortó a su primero.

El Juli aportó la elegancia; Roca Rey, la valentía y a Luis David Adame le tocaba mostrar sus ganas, algo que no se dejó en México. Un saludo al tercero de la tarde con una larga cambiada sirvió de aperitivo para Adame en una tarde que fue todo un atracón de arte. El segundo plato del hermano de Joselito llegó con un quite con el capote a la espalda lleno de emoción, pero el plato fuerte vino servido en muleta, con una faena en la que demostró tener mucho pundonor y algo de inexperiencia. Aún así, la insistencia del público hizo que se llevara dos orejas y se garantizara la puerta grande antes de verse las caras con el último de la tarde, que resultó ser poco colaborativo y privó de más premios a un Luis David Adame que demostró estar llamado a estar entre los mejores una vez que madure un poco más su toreo.

La puerta grande de Campos Góticos se ha convertido este año en un lugar muy concurrido y ayer llegó a quedarse estrecha. Y es que por ella han pasado cinco de los seis toreros que han actuado hasta ahora. Hoy llega el turno de Joselito Adame, Juan del Álamo y Ginés Marín, que llegan a Palencia para triunfar, como ya hicieron en Las Ventas. La feria ha llegado a su ecuador y no puede ir mejor.

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