«El teatro todos los días es una batalla, pero siempre me ha gustado ser cómico de la legua»

El actor Gabino Diego. /Javier Cotera
El actor Gabino Diego. / Javier Cotera

El actor Gabino Diego llega hoy al teatro Ortega junto a Teté Delgado con la comedia ‘El intercambio’

Palencia

Nominado en cinco ocasiones al Goya –lo ganó en 1990 por la película ‘Ay, Carmela’, como mejor interpretación masculina de reparto– Gabino Diego (Madrid, 1966) seduce tanto en la pequeña pantalla como en el teatro, ahora que se ha centrado en las tablas. «No lo sé, intento hacer bien mi trabajo», responde cuando se le pregunta por un éxito que no obedece sin duda a una cara bonita. Un éxito que le está acompañando con ‘El intercambio’, una comedia junto a Teté Delgado que trae este martes al teatro Ortega de la capital palentina.

–¿Qué enredos va a ofrecerles a los palentinos junto a Teté Delgado en la comedia ‘El intercambio?

–Una obra muy divertida, con texto del autor malagueño Ignacio Nacho y dirigida por Cuco Alfonso (‘La cena de los idiotas’), con un ‘all star de comedia’, porque no solo estamos Teté Delgado y yo, también está Juan Manuel Lara, Rodrigo Poisón, Natalia Roig y el mismo autor, Ignacio Nacho. El punto de partida de la función es que llevamos quince años casados, mi mujer, Eva, y yo, Jaime, y ella me regala un intercambio de parejas. Ese es el punto de partida, pero luego la función se complica y pasan muchas otras cosas.

–Si al cumplir quince años de matrimonio le regalan a uno un intercambio de parejas, ¿qué obsequio podría estar a la altura de unas bodas de oro?

–Jajajajaj. No sé, Jaime está muy contento porque le va a tocar una brasileña preciosa, pero luego la cosa se le complica y eso es lo divertido de la función.

–¿Intercambio de parejas es sinónimo de libertinaje o de apertura de mente?

–No sé, eso habrá que preguntárselo a alguien que practique el intercambio de parejas. Yo no lo practico, pero creo que todo lo que sea consentido por la pareja me parece que está bien. Yo reconozco que no estoy preparado para eso, te tiene que gustar la chica que te toca y el chico para tu chica.

–¿Valoramos poco a nuestras parejas en esta sociedad que vivimos?

–No, para nada. Habrá gente que las valore poco y otra que no. En este caso, el personaje de Jaime sí que al final aprende a valorar a la persona que ha estado con él durante quince años. Sobre todo porque Eva, su mujer, es muy buena y Jaime es un poquito jeta. Ella es todo bondad y muy generosa.

–Ya ha dicho rotundamente que no. Pero, aunque fuera en sueños, ¿con quién haría un intercambio Gabino Diego?

–No lo sé. Insisto en que no estoy preparado.

–¿Y con quién no intercambiaría nunca, ya no digo a su pareja, sino ni siquiera su número de móvil?

–Con mucha gente no lo haría. Mi número de teléfono solo se lo doy a El Norte de Castilla.

–Empareje en una fiestas de esas a Donald Trump, Angela Merkel, Marine Le Pen y Nicolás Maduro...

–No habría posibilidad. Entre ellos, fatal. Sería muy díficil emparejar todo eso.

–¿Qué tiene el teatro para que seduzca tanto a un actor cuyo currículum en el cine es tan ingente?

–Yo soy feliz haciendo teatro. Yo hacía películas y venían actores a trabajar, a hacer sesiones en la película, y me daban envidia porque se iban luego de gira por toda España con su función. Siempre me ha gustado ser cómico de la legua. Me gustan las dos cosas, el teatro y el cine. El cine lo bueno que tiene es que queda para siempre. Hoy se me ha acercado una china y me ha dicho que me veía en clases de español allí. El teatro es el día a día, todos los días es una batalla. Cuando me enteré de que iba a Palencia me hizo mucha ilusión. Estuve por allí en marzo, cuando la Agrupación Musical de Guardo (AMGu) me entregó el premio de honor a mi trayectoria artística.

–Haciendo uso del título de una de sus películas, ¿el amor perjudica seriamente la salud?

–No, perjudica seriamente la salud no tenerlo. El amor es lo más importante.

–Le robo otro título de su filmografía. ¿Desde que amanece, apetece?

–Sí, claro. Tiene que apetecer siempre, si no estamos muertos.

–Visto cómo está el mundo, ¿la erótica del poder da más placer que el sexo?

–A mí no. Hay gente que lo que quiere es pasar desapercibida y vivir tranquila. Pero lo de la erótica del poder siempre ha pasado.

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