La pregonera popular pide que «se aumente la proyección de Palencia»

Raquel Martínez pronuncia el pregón desde el balcón del Ayuntamiento. / Antonio Quintero

La periodista de TVE Raquel Martínez demanda «a quienes puedan y sepan» que sitúen a la provincia en las primeras listas de futuros proyectos

No piensen en una noche como la este miércoles, cayendo chuzos de punta, echando por tierra todos los planes. Piensen en un sábado de verano, como el pasado sin ir más lejos, a las 15:00 horas. ¡Un sábado de verano! Se agolpan las ideas, ello suponiendo que uno no esté ya tumbado en la toalla en una playa del Mediterráneo. A bote pronto, para un sábado de verano, a esas horas, se le ocurre a uno un piscineo por su sitio, con postureo y cervecitas. O una parrillada ‘okupa’ en la casa del pueblo de un amigo, con vino por hectómetros. O un vermú de los largos, de esos que acaban con café torero y monedas en el bolso. Pues hay otro, creánme, aunque vaya a parecerles antisocial, raruno o de la especie del mirlo. Ver el telediario de TVE (sí, lo reconozco, la cadena pública es lo que es) y quedar uno embobado ante esos oceános verdes que tiene por ojos Raquel Martínez, la popular presentadora palentina de los informativos del fin de semana. Se lo recomiendo. Las noticias, por descorazonadoras que sean, sirven para tallar puntos de vista, postulados, nuestro yo. Y si quien se las hace llegar es alguien con mucho más que un rostro angelical, una profesional de raza, formada en la radio y cuya audiencia crece cada día, esa media hora de ‘totales’, de ‘colas’ y ‘escaleta’ se pasa volando. Y ya informado y enamorado, aún le quedan horas para que los ojos se le vuelvan del color del Izaguirre, del del cloro o del del sarmiento de las brasas.

El alcalde se dispone a lanzar el cohetón de fiestas. / J. M. D.

Si agrada ver a Raquel Martínez hasta hablando de la guerra en Siria o de ‘papeles’ corruptos, imagínense ver a la presentadora del telediario de TVE pronunciando el pregón popular en su ciudad natal en tono distendido, afable, con su mirada de posidonia cautivando a los cientos de palentinos que se dieron cita en la Plaza Mayor en el arranque este jueves de las fiestas de San Antolín. Un arranque pospuesto por el intenso aguacero de este miércoles, que impidió a Raquel Martínez pronunciar su pregón popular y posponerlo para la mañana de este jueves. Las peñas estaban frías, por la 'humedad' de anoche y por la hora matinal del pregón, pero la popular periodista, a la que también se le notó el trastorno de planes, trató de arrancar los aplausos como una jabata, problemas de megafonía al margen (el cambio de equipos, dañados los previstos este miércoles por la lluvia, se notó en el sonido).

Martínez, que ‘culpó’ a Rufino y Felici, sus abuelos, que vivían en La Térmica, poblado a medio camino entre Guardo y Velilla, «de que Palencia aparezca en todos mis documentos oficiales», mitigó este jueves la lejanía de su tierra (reside en Madrid) y revivió los buenos recuerdos de sus raíces norteñas con un pregón del que dijo es «una oportunidad de cerrar un círculo que se abrió hace tiempo y que por motivos profesionales no he podido llevar a cabo hasta ahora».

Raquel, que vivió con sus abuelos los cuatro primeros meses de su vida allá por 1979 «y luego la cosa se fue volviendo reincidente en Navidad y en verano», habló también de sus padres, ambos maestros y a quienes ya al final de carrera se les veía «de la mano por la Calle Mayor», «de vinos en el Trompadero» o «compartiendo bocadillos en Los Candiles». Debido a las oposiciones, el destino hizo que terminaran ambos en Sevilla dando clase, y allí se quedaron, razón del «andaluz en las distancias cortas» de Raquel Martínez.

Que llegara principios de julio era sinónimo para la popular periodista de hacer maletas y de cambiar Sevilla por Velilla, donde a Raquel el agua «casi helada» de la piscina le hacía dudar de hasta ponerse un traje de neopreno; donde compraba chuches a Petra; donde las partidas a la rana «eran de obligado cumplimiento», y donde Inda, la mejor amiga de su abuela, era muy esperada por llegar «cargada de chorizos y morcillas de la última matanza».

Tatiana, el dedo gordo

La presentadora de TVE aludió también a Tatiana, la palentina trabajadora de Correos «que se llevaría el dedo gordo si tuviera que contar con los dedos de las manos esos ‘amigos del alma’ con los que la vida te premia», la ‘Tía Tati’ para su hija de apenas dos años y medio, antes de hablar de sus inicios en Valladolid en el informativo territorial de Castilla y León, y después de su aprendizaje en Madrid en el Canal 24 Horas. Ahora, en los informativos de fin de semana de TVE, a Raquel Martínez le gustaría que Palencia «saliera más en los telediarios, para intercambiar ese calificativo tan inherente a ella de ‘desconocida’ por una mayor presencia en la actualidad mediática».

«Yo quisiera que, en vez de ‘La bella desconocida’, Palencia fuera ‘La bella reconocida’, y pedirle a quienes sepan y puedan, que tengan la voluntad de colocarla en las primeras listas de futuros proyectos a nivel nacional e internacional para poder así aumentar su proyección y la de sus gentes», concluyó Raquel Martínez ante una Plaza Mayor que acabó reflejándose en sus iris. Vean el telediario. Aunque sea sin volumen. Y más si este fin de semana vuelve a caer otra tromba de agua.

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