Palencia enloquece con Loquillo

Loquillo, anoche en el Salón. /Manuel Brágimo
Loquillo, anoche en el Salón. / Manuel Brágimo

El cantante barcelonés llena el Parque del Salón en una actuación plagada de grandes éxitos

MARCO ALONSOPalencia

Loquillo no vino aquí para hacer amigos, pero vaya si los hizo. El Parque del Salón se llenó a rebosar para ver a este artistazo que sigue tan feo, fuerte y formal como siempre y que, con sus 1,95 metros de altura, es capaz de moverse sobre el escenario con una soltura inusual para alguien de su envergadura.

Siempre quiso ir a L. A., nunca lo ha negado, pero a falta de carteles de Hollywood sobre míticas colinas, bueno es un Cristo de 21 metros elevado sobre un otero, por aquello de que ‘nuestro reino no es de este mundo’, como reza el bueno de El Loco en su tema ‘Hermanos de sangre’. Tal vez Palencia no tenga nada que ver con la ciudad más poblada de California, pero ayer Loquillo se sintió tan a gusto en tierras palentinas como si estuviera en su anhelada Los Ángeles, conduciendo su actuación con la misma elegancia que dirigiría su Cadillac por el Paseo de la Fama: tupé al viento, con gafas de sol y vestido con una americana de cuero negro que le sentaba como un guante.

El concierto arrancó con el primer single de su nuevo álbum, Salud y Rock and Roll, en el que el cantante explica que este binomio es lo que «nos distingue de los rebaños de los mustios del poder», unas palabras que fueron gritadas por las primeras filas hasta casi desgañitarse. Luego llegó el turno de su tema ‘Línea clara’ y mediado el concierto llegó el momento de explicar por qué El Loco es un hombre de negro sin un neuralizador en el bolsillo.

Tienes que estar muy tocado para ser un cantante de rock de los 80 y que entre tanto tronado te apoden a ti ‘El Loco’, pero José María Sanz Beltrán, que así se llama este mito vivo de la música en español, está mucho más cuerdo de lo que se puede extraer por su seudónimo, y lo demuestra cada vez que se sienta junto a un periodista. Loquillo ya no concede entrevistas mientras está de gira y no hemos podido hablar con él para que nos regale algún titular como ese que dejó en El Norte de Castilla allá por el año 2000, cuando llegó a Palencia para tocar en la sala Cárabel y dijo aquello de «recuperar la ‘movida’ es algo patético». Han pasado 17 años de esa entrevista y, a buen seguro, El Loco seguirá pensando que volver a aquella época es absurdo. Pero por mucho que opine eso, gracias a su música, miles de personas recuperaron ayer aquella maravillosa época en la que los que ahora peinamos canas fuimos los mejores y los bares no se cerraban cada noche en firme, a la hora señalada.

Muchos de los que poblaban ayer el Parque del Salón ya ni recuerdan aquellos años en los que fueron los mejores, pero el que estaba encima del escenario tiene que tener muy presente aquella época porque ahora, a sus 56 años, sigue ocupando un espacio entre los mejores. Es más, ayer demostró que, al menos, es el mejor de los artistas anunciados para estos sanantolines.

Loquillo ha podido cambiar su Cadillac por ese Mitsubishi que anuncia junto al triatleta Javier Gómez Noya, pero ayer volvió a manifestar que, por muchas novedades que lleguen al mercado, los clásicos nunca fallan y tienen una legión de adeptos que brindan diciendo eso de Salud y Rock and Roll.

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