Los expertos auguran una primavera moderada para los alérgicos a pólenes

Un paciente se somete a la prueba para identificar alergias en el Hospital Río Carrión./El Norte
Un paciente se somete a la prueba para identificar alergias en el Hospital Río Carrión. / El Norte

El problema afecta sobre todo a jóvenes y su incidencia llega al 25% de la población alérgica

PILAR ROJOPalencia

Con las lluvias que han precedido el comienzo de la primavera y la llegada de las buenas temperaturas, los síntomas de la sensibilidad al polen comienzan a a aparecer en las personas alérgicas y en los próximos días cobrarán intensidad. Los expertos auguran además una primavera moderada para los alérgicos a los pólenes, que representan en torno al 30% de la población, con una progresiva y continua tendencia al alza. Los más jóvenes representan además el perfil más habitual del paciente alérgico, según explica el doctor Jorge Méndez, responsable de la Unidad de Alergología del Hospital Río Carrión. Un patrón, por lo demás, que se repite en todo el país. «Los jóvenes representan el colectivo en el que la alergia presenta quizás sus síntomas más virulentos, y a pesar de que se trata de una enfermedad crónica, lo cierto es que a medida que avanza la edad, cuando se superan los 50 años, la sintomatología se reduce de forma importante en la mayor parte de los casos», explica el doctor Jorge Méndez.

El primer trimestre del año ha sido quizás el más crítico para los alérgicos al ciprés, cada vez hay más personas con respuesta exagerada a la presencia del polen de esta especie. Mientras hace un decenio, tan solo el 9% de la población era alérgico al ciprés, actualmente ya se registra, entre la población alérgica, una afectación del 23%. Durante años, las ciudades se han llenado con estos decorativos, que requieren poco mantenimiento y muy duraderos, árboles; de ahí, el incremento de afectados. Los expertos advierten además de que el problema añadido es que los síntomas se confunden en buena medida con una gripe o un catarro, «aunque lo cierto es que el frío y la lluvia de los primeros meses de este año han reducido considerablemente la incidencia, en relación a otros años», sostiene el responsable de Alergología del Complejo Asistencial de Palencia.

En el mes de abril, los mayores problemas de alergia al polen han venido por los denominados popularmente como 'plátanos de sombra', una especie muy frecuente en la ciudad de Palencia, con plantaciones grandes en la avenida Castilla y otras zonas de la ciudad. La alergia a estos plátanos de sombra ha experimentado un importante ascenso y, si bien antes únicamente existían en África y en el sur de España, con el cambio climático también se encuentran ahora en el interior.

A pesar de todo, Jorge Méndez indica que las alergias más numerosas son las que generan el polen de las gramíneas, que en la última década han pasado a representar, dentro del colectivo total de alérgicos, del 35% inicial al 74% actual. En España hay ocho millones de alérgicos y Castilla y León ya suma 410.000. Esta respuesta excesiva al polen supone el 70% de todos los tipos de alergias.

En cuanto a la incidencia esperable para esta primavera, la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), prevé que para la zona de Castilla y León sea «moderada» debido a un otoño muy seco con un invierno muy húmedo, con precipitaciones intensas originadas por las borrascas Emma, Félix y Gisele. En el último mes, las lluvias se han multiplicado por cinco para lo habitual en esta época. Además, los expertos auguran que antes la temporada de las alergias primaverales de limitaba prácticamente a los meses de mayo y junio y ahora empieza bastante antes y se prolonga.

En definitiva, Jorge Méndez explica que este no sea un buen año para los alérgicos. Y el problema es que esta patología afecta cada vez a más población. «La contaminación, la herencia genética y también la mejora en los diagnósticos contribuyen a que cada vez sean más los casos que se tratan», afirmó. Rinitis, estornudos, obstrucción de la nariz, inflamación de los párpados y, en los casos más graves, asma con pitidos en el pecho, son los síntomas más habituales de la alergia al polen. No obstante, estos síntomas son muy variados en cuanto a su localización, intensidad y gravedad. Los pacientes pueden tener síntomas intensos, muy molestos y que repercuten de forma importante en la calidad de vida de quien los padece.

La causa del incremento de la incidencia se encuentra en la contaminación y el cambio climático sobre los pólenes. La emisión de partículas contaminantes procedentes de las calefacciones y de los motores diésel altera la estructura del polen haciendo que éste genere proteínas de estrés como mecanismo de defensa y aumentando su capacidad de inducir una respuesta alérgica en personas susceptibles. Estas proteínas de estrés incrementan la agresividad del polen en las ciudades y en poblaciones que viven cerca de autopistas en comparación con los pólenes de zonas rurales sin contaminación. Por este motivo, en las ciudades se producen más casos de alergia a pesar de que la concentración de pólenes sea menor que en el campo. «Al final, los síntomas también dependen en buena medida de la exposición del paciente. Si, por ejemplo, el paciente se va cerca de la playa, habitualmente se sienten mejor. Además, este año la situación es peor que la del anterior porque ha llovido mucho más, la primavera ha sido más intensa», explica el responsable de Alergología.

En cuanto al cambio climático, está alterando los ciclos de polinización de las plantas. Adelantan el inicio y retrasan el final de su período de floración, con lo que se amplía la duración del período de polinización, y, por lo tanto, hay una mayor exposición de la población a los pólenes.

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