La Diócesis de Palencia se prepara para nuevos cambios

El obispo preside una misa en la catedral. / A. Quintero

El Obispado estudia crear una unidad pastoral con cinco parroquias del centro

FERNANDO CABALLEROPalencia

El equipo de gobierno de la Diócesis de Palencia, a cuyo frente se encuentran el obispo, Manuel Herrero, y el vicario general, Anastasio González, trabaja en una remodelación profunda de la Diócesis, motivada en gran parte por la escasez de sacerdotes, muchos de los cuales ya no están activos por la edad. Una de las propuestas en las que trabaja la Diócesis es la creación de una especie de mancomunidad de parroquias que afectaría a las cinco del centro de la capital: Santa Marina, San Miguel, Nuestra Señora de la Calle, San Lázaro y Allende el Río, y además se integraría en esta unidad pastoral la catedral de Palencia, que en la actualidad no funciona como parroquia, pero sí acoge actos sacramentales.

El objetivo de esta mancomunidad es ir dando pasos en el trabajo coordinado y compartido, según se recoge en una carta que el prelado ha enviado a los sacerdotes palentinos en la que expone las propuestas que se están barajando en la remodelación de la Diócesis. En principio, según esta propuesta, se nombrará un moderador para las cinco parroquias y la catedral. Asimismo, se nombrarán párrocos solidarios, aunque cada párroco tendrá una parroquia de referencia. El documento establece que en esta unidad habrá algún sacerdote responsable de la pastoral juvenil.

Inminente reorganización en las parroquias

El documento que el obispo remitió a los sacerdotes –tiene fecha de 1 de julio– ya incluye una referencia a los nombramientos que se van a producir en las parroquias, que llegarán también a algún cargo de la curia diocesana. Las unidades pastorales que modifican su estructuras son aquellas cuyos sacerdotes han mostrado su deseo de cambiar o porque ya desde el año pasado están pendientes de cambio.

Los nombramientos están a punto de darse a conocer. El obispo, Manuel Herrero, ha intensificado en los últimos días las conversaciones con los sacerdotes diocesanos. La idea inicial es que se realicen los nombramientos en los próximos días, en torno a la festividad del Carmen, el 16 de julio, para que durante el verano se vayan despidiendo de sus destinos actuales y se incorporen al nuevo ya con el inicio del próximo curso pastoral, en septiembre.

Esta reordenación, que aún es una propuesta, ha causado sin embargo muchos recelos entre los sacerdotes, que no terminan de entender este modelo de actuación para las parroquias del centro de la ciudad. Los comentarios más extendidos entre los sacerdotes diocesanos –El Norte de Castilla no ha provocado una encuesta, sino que estas consideraciones son fruto de conversaciones tras recibir la carta del obispo– tienen forma de interrogaciones. Los curas palentinos se preguntan si la intención de la Diócesis es imponer un «pensamiento único y una praxis parroquial única» con la supervisión de un «comisario diocesano» o neutralizar a los párrocos que no se encuentran en la línea pastoral del actual equipo de gobierno.

Otra de las medidas propuestas en la misiva de Manuel Herrero afecta también a la capital. Se trata de las iglesias de Villalobón y Villajimena, que dependen en la actualidad de la parroquia de San Ignacio y Santa Inés –en el barrio del Cristo, de donde es párroco el vicario general–, que pasarán a depender de San Marco, que también incluye el Sector 8 y que estará reforzada por dos sacerdotes.

La reorganización de la Diócesis también afecta a la provincia. Así, en el arciprestazgo Pisuerga Norte las parroquias de Barruelo de Santullán y Pomar de Valdivia se integran en la de Aguilar de Campoo; y Olmos de Ojeda, en Alar del Rey. En el arciprestazgo del Brezo, Velilla del Río Carrión se integra en la unidad pastoral de Guardo, mientras que Castrejón de la Peña, en Santibáñez de la Peña.

El arciprestazgo del Cerrato también conocerá cambios. En concreto, Villamuriel y Calabazanos formarán una unidad pastoral, que está previsto que esté acompañada por dos sacerdotes. Asimismo, en el Cerrato la Diócesis tiene pendiente de afrontar la situación de Magaz de Puisuerga, que el curso pasado quedó de manera provisional.

En el arciprestazgo del Camino se apunta en la carta que la unidad de Carrión de los Condes se quiere reorganizar parcialmente incorporando algunos pueblos. Por último, en Campos se considera necesario nombrar un sacerdote en Paredes de Nava y en un momento posterior habrá que plantear la organización de la unidad completa.

La carta del obispo a los sacerdotes palentinos concluye con una llamada a su «disponibilidad y generosidad». Tanto Manuel Herrero como los vicarios se ofrecen para plantear algún diálogo o propuesta personal a partir de este documento.

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