La curiosidad no mató al gato

Los bomberos ven cruzar el Carrión a nado al gato. / Marta Moras

Los Bomberos salvan la vida a un felino atrapado en el extractor de humos del Bar Abbey Road de Palencia

MARCO ALONSOPalencia

La curiosidad no mató al gato, pero casi. Así se podría resumir el suceso que, en la mañana del miércoles, movilizó a una dotación de los Bomberos y a una patrulla de la Policía Nacional a la Plaza del Seminario de Palencia. La causa de tal despliegue puede parecer nimia a algunos y cuestión de vida o muerte, a otros. Pero, sea como fuere, alteró la mañana a los vecinos del centro de la capital palentina.

Corrían las 11:30 horas y el dueño del Bar Abbey Road, Alejandro, notó algo extraño cuando encendió el extractor de humos de su local. «No se conectaba y me acerqué hasta allí para ver qué pasaba», apunta el gerente, que esperaba encontrarse un problema eléctrico y acabó descubriendo un asunto que necesitaba la intervención de un especialista, pero no precisamente de un electricista. Un gato se encontraba atrapado entre las hélices del extractor de humos de su establecimiento y a Alejandro le pareció demasiado arriesgado ayudar al animal. «Si llego a haber metido la mano ahí, me hubiera ganado más de un arañazo. Por eso llamé a los Bomberos», explica el dueño del Abbey Road, que cree que el animal trató de curiosear en el local y acabó atrapado. «Debía llevar más de 24 horas ahí enganchado», añade.

El refrán que dice aquello de que ‘la curiosidad mató al gato’ pudo convertirse en realidad, pero el aviso de Alejandro permitió que el refranero no se cumpliera en esta ocasión. Los bomberos lograron sacar al felino de tan peligroso cepo, aunque no consiguieron atraparlo. La misión de rescate tornó en persecución y el gato, de color negro, se cruzó delante de policías, bomberos y miembros de la protectora de animales, que no acertaron a darle caza y logró escapar de una manera casi impensable. El animal se refugió en los bajos de varios coches, cruzó la avenida Castilla a toda velocidad, saltó hacia la ribera y se deshizo de sus captores cruzando a nado el Carrión para dejar bien claro que los gatos tienen más miedo a las jaulas que al agua. La curiosidad no mató al gato y el agua le dio la libertad. Qué cosas.

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