Visto para sentencia el jucio contra el hombre que quemó un cristo de la Catedral

Altar del Cristo de las Batallas de la Catedral de Palencia, con los daños sufridos tras el incendio provocado por un interno de San Juan de Dios con gasolina. /ANTONIO QUINTERO
Altar del Cristo de las Batallas de la Catedral de Palencia, con los daños sufridos tras el incendio provocado por un interno de San Juan de Dios con gasolina. / ANTONIO QUINTERO

El acusado, que fue incapacitado en 2016, ha explicado ante el tribunal que tuvo el impulso de quemar algo religioso al sufrir una «fase maníaca»

José María Díaz Díaz
JOSÉ MARÍA DÍAZ DÍAZPalencia

Con el reconocimiento de todos los hechos por parte del acusado, a pesar de haber sido declarado inimputable por la eximente completa de enajenación, la vista por el intento de prender fuego a una retablo de la catedral (el Cristo de las Batallas, talla del siglo XIV, con un lienzo del siglo XVII), ocurrido en agosto de 2014, se cerró ayer en la Audiencia Provincial y el juicio quedó visto para sentencia. La Fiscalía mantuvo la petición de cuatro años de internamiento psiquiátrico, aunque a raíz de los informes médicos planteó la posibilidad de que en el futuro esta medida pueda modificarse por un tratamiento ambulatorio si así lo aconsejan los especialistas.

Por su parte, la defensa, que no quiso incidir en los aspectos relativos a la autoría de los hechos, solicitó en su informe final que la condena tenga carácter ambulatorio y no de internamiento, bajo supervisión médica. La defensa destacó la mejoría del estado mental del acusado en los últimos tres años.

En el aspecto en el que no se alcanzó ningún acercamiento entre la Fiscalía y la defensa fue el de las indemnizaciones económicas. El Ministerio Fiscal, que inicialmente reclamaba, además del coste de la restauración, otros 5.000 euros por el deterioro irreversible de la pieza, redujo su petición a una cantidad similar a la de ese coste de restauración, que ha sido calculado en torno a los 1.650 euros.

Por su parte, la defensa señaló que no cabe el pago de la responsabilidad civil por parte del acusado, puesto que desde el propio Cabildo de la Catedral se ha admitido que San Juan de Dios, entidad de la que era interno cuando ocurrieron los hechos, se hizo cargo del coste de la restauración. Sin embargo, este aspecto no pudo ser corroborado totalmente, ya que el deán del Cabildo, Mateo Aparicio, señaló durante el interrogatorio que no tenía constancia absoluta, aunque sí creía recordar que el complejo psiquiátrico se puso en contacto con los responsables de la Catedral para reconocer su responsabilidad, al tratarse de uno de sus internos.

Fiscalía y defensa también se mostraron en desacuerdo en la calificación del delito, puesto que el Ministerio Fiscal entendía que se trataba de daños sobre una pieza de especial valor histórico y artístico, mientras que el letrado defensor indicaba que no se había podido determinar el valor patrimonial de la talla, por lo que solo se trataba, a su juicio, de un delito de daños.

Además del deán del Cabildo, declararon la madre y tutora legal del acusado, que fue incapacitado en 2016, el trabajador de la Catedral que detectó el fuego y apagó las llamas con un extintor, además de una experta en restauración de obras de arte, que evaluó inicialmente los daños.

Los hechos ocurrieron en agosto de 2014, cuando el acusado, según explicó él mismo, compró un bidón y gasolina, y se dirigió a la Catedral con el afán de quemar algún elemento religioso, ya que según indicó estaba enfadado con la orden de San Juan de Dios, ya que en aquellos días se encontraba en una fase «maniaca» y sufría de brotes de esquizofrenia.

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