Los coches 'tunning' invaden Palencia

Concentración de coches tunning en el recinto ferial.
Concentración de coches tunning en el recinto ferial. / MARTA MORAS

La cuarta edición del ‘Little Garage Tunning Show’ reunió a 257 participantes, que pasearon sus joyas por el centro palentino

E. B. PALENCIA

Las gorras y las gafas de sol no podían faltar en el recinto ferial, pero no eran suficiente para combatir el intenso calor. Ni siquiera la nevera con el agua o la cerveza bien fría. Había que estar ‘a remojo’, por eso la mayoría de los participantes acudían a la cita palentina con piscinas hinchables -que utilizaron todo el fin de semana-, algo necesario a mediados de julio. La reunión, a la que acudieron 257 coches, era la cuarta edición del ‘Little Garage Tunning Show’.

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«Hemos superado la cifra del año pasado y ha sido un éxito total de público», señala Julián Sobrino, miembro del Little Garage Tunning Club Palencia. La cita automovilística congregó a amantes del tunning de toda España, desde Galicia hasta Cádiz, y también del extranjero. Por primera vez, participaron tres coches llegados desde Francia -Honda Civic, Honda Prelude y Peugeot 407-, pero no lograron hacerse con el premio.

El ganador de la cuarta edición fue un conductor gallego que, a bordo de un Fiat Tipo, consiguió el trofeo del Cristo del Otero. Además de ese galardón, será el protagonista del cartel del próximo año.

Uno de los coches más llamativos fue un Ferrari 512 rojo, aunque el mejor de todos los participantes -y ganador de la edición anterior- fue un Seat Córdoba, que llegó desde Sanlúcar de Barrameda.

Desde Los Ángeles

El espectáculo llegó con una patrulla policial estadounidense -auténtica- de los años noventa, que unos amantes de los coches clásicos trajeron hasta Valladolid desde Los Ángeles. Con ella escenificaron controles policiales y hasta detenciones. «Dimos un poco de espectáculo con la patrulla mientras iban pasando los coches inscritos», explica Sobrino.

En la noche del sábado pasearon por el centro de la capital, con un paseo de dos horas hasta la Diputación para recorrer la Calle Mayor y hacer una breve parada en el Parque del Salón. «Había tanta gente que no se podía ni caminar», afirma, con orgullo. El paseo terminó con fuegos artificiales en el recinto ferial, cuando el último de los doscientos coches que desfilaron por las calles palentinas llegó a su destino.

«Los participantes llenaron el hotel AC, al igual que el año pasado, y también ocuparon bastantes habitaciones del Serpol», argumenta. Para aquellos que no quisieran pernoctar en hoteles, también se acondicionó una zona de acampada al lado del recinto ferial. «Ha habido muchas tiendas este año», concluye Sobrino, que espera descansar un par de semanas antes de comenzar a preparar la cita del año que viene.

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