Los coches clásicos invaden la Vallarna

Un joven fotografía una moto y un coche, ayer en la concentración.
Un joven fotografía una moto y un coche, ayer en la concentración. / César Ceinos

Los vecinos de Villaherrero y Villasarracino viven una animada jornada con la concentación de vehículos antiguos

EL NORTEPalencia

Los vecinos de Villaherreros y Villasarracino, dos pequeñas localidades ubicadas en la comarca del río Vallarna, disfrutaron ayer de un domingo diferente gracias a la treintena de automóviles antiguos que acudieron a la concentración promovida entre ambas localidades y el club del 600 de Palencia.

La actividad empezó en Villaherreros. Los participantes llegaron en torno a las 10:30 horas de la mañana a la Plaza Mayor. Como era un día especial, los cláxones de los coches sonaban por todas las calles, como si estuvieran celebrando las fiestas de San Pedro. A continuación, arrancó la ruta turística organizada por el Ayuntamiento. Este itinerario les llevó a la iglesia parroquial de San Román, a los murales que decoran la pared posterior del frontón y la fachada de la panera de la Hermandad, y a los locales municipales, donde visitaron tres exposiciones de Santiago Franco (pintura), de Ceferino Acero (arte figurativo) y de los alumnos de arquitectura de la Universidad de Valladolid (trabajos para el lavadero).

El recorrido por la villa situada en la carretera N-120 entre Carrión de los Condes y Osorno terminó en las bodegas, el bien patrimonial más característico de la población. Allí disfrutaron de un aperitivo antes de que los asistentes se montaran en los vehículos y se dirigieran a Villasarracino. La entrada al municipio de destino tuvo lugar sobre las 13:00 horas, después de dar un pequeño rodeo por las carreteras cercanas.

Después de refrescarse, emprendieron un viaje cultural por los edificios religiosos, entre los que destaca el templo dedicado a Nuestra Señora de la Asunción, y los civiles, como el museo etnográfico, de propiedad privada, y la casa natal de Fray Félix Cuadrado, donde guardan una pequeña biblioteca y muestra una colección de arte asiático, ya que el religioso fue misionero y evangelizador en el lejano oriente durante el siglo XIX.

El vehículo más fotografiado fue el SEAT 600. Hasta cuatro modelos, el N, el D, el E y el L, todos ellos fabricados entre la década de los 60 y 70 del siglo pasado, se pudieron ver durante la mañana dominical, según manifestó el presidente de la asociación, Ángel Zamora. Junto a los coches que marcaron un antes y un después en la historia de la automoción española también estaban aparcados algunos Ford, un Citroën 2CV6, un Renault 8, un Mini1000 o un Mercedes del año 1956 procedentes de la capital palentina, Saldaña y Guardo.

El día terminó con un banquete que se celebró en el frontón, al que acudieron más de 150 personas. Una carpa protegió del sol a los comensales, que degustaron un menú con morcilla de Fuenteandrino y la cebolla de Palenzuela, entre otros productos de la provincia. «La actividad provocó el interés de los vecinos y además dimos a conocer la zona», afirmó el regidor villaherrerense, Félix Diez. Su colega villasarracinense, Constantino Antolino, se mostró orgulloso del trabajo que realizaron los consistorios conjuntamente para sacar adelante esta iniciativa, de la que se han beneficiado tanto en un lado como en otro.

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