El cine femenino expresa sus demandas en el ciclo aguilarense

Las directoras participantes en el encuentro organizado por el Festival de Cortos de Aguilar. /EL NORTE
Las directoras participantes en el encuentro organizado por el Festival de Cortos de Aguilar. / EL NORTE

Las directoras sostienen que aún sufren importantes desventajas con respecto a los hombres en los rodajes

ISMAEL JUÁREZPalencia

El Festival Internacional de Cortometrajes de Aguilar de Campoo ha organizado este año el ciclo ‘Documentalistas’, dedicado a cortos documentales dirigidos por mujeres. En él se han proyectado diez obras que han supuesto una aproximación al mensaje documental elaborado durante años en España por voces femeninas. Se trata de unos trabajos que abordan temas tan dispares como el análisis político, la introspección intimista, la experimentación o la situación de la mujer en la sociedad.

Acompañando a estas proyecciones, siete directoras procedentes de distintos puntos de la geografía española mantuvieron ayer en la sede del festival un coloquio sobre sobre la situación de las mujeres dentro de la industria de cortometraje y, muy en particular, en el género documental. Las participantes en el encuentro fueron Virginia García del Pino, Patricia Sánchez, María Elorza, María Cañas, Martina Rogers, Carmen Menéndez e Itzuri Sánchez, directoras de obras pertenecientes al ciclo ‘Documentalistas’ y a la sección oficial del concurso de cortometrajes.

En la tertulia las directoras destacaron la desventaja que sufren las mujeres con respecto al hombre en el mundo del cine. «Hemos sido muy pocas hasta épocas recientes y hace tan solo diez años que nuestros cortos documentales empezaron a entrar en los festivales», remarcó Virginia García, una afirmación en la que todas estuvieron de acuerdo. «Es complejo, –añadió Itzuri Sánchez–, existe un problema de género, aunque también algo más amplio, como es la competición en desventaja que sufre el corto con respecto al largo, donde la única salida para los primeros son los festivales, casi nunca los circuitos comerciales». Por otra parte, Patricia Sánchez añadía que «me parece genial que con ciclos como éste se de voz a los documentales hechos por mujeres pero, por otra parte, algo se está haciendo mal para que esto sea necesario. Deberíamos estar perfectamente integradas, más allá del género de cada uno».

Desde el análisis político, a la introspección intimista

‘Documentalistas’ ha sido una de las grandes novedades del festival aguilarense. Se ha programado un ciclo compuesto por cuatro sesiones que ha supuesto una aproximación al mensaje documental elaborado durante los últimos años en España por voces femeninas. La muestra, en conjunto, ha puesto de manifiesto los puntos de vista, las temáticas y los estilos de interesantes cineastas que han lanzado mensajes de gran interés social.

Los cortos que han formado este nuevo ciclo abordan diferentes aspectos sociales de plena actualidad, como el análisis político, pero también la crónica histórica o ámbitos como la introspección intimista, la experimentación o la situación de la mujer en la sociedad y sus reivindicaciones para romper la brecha existente con los hombres.

Las obras que han compuesto esta nueva sección del Festival de Aguilar son ‘Improvisaciones de una ardilla’ (Virginia García del Pino, 2017), ‘Cabeza de orquídea’ (V. Blasco, G. Andrés, C. Napolitano, A. Sánchez y C. Zegarra, 2015), ‘New Madrid’ (Natalia Marín, 2016), ‘Mot de pas: fajara’ (P. Sánchez, S. Sajous y J. Marqués, 2017), ‘F(r)icciones entre la vida y el trabajo’ (R. Marques, M. Zafra, M. Romero y Z. Roselló, 2017), ‘Diary of hunter’ (Mireia Pujos, 2014), ‘Homes’ (Diana Toucedo, 2016), ‘Gure hormek’ (Las chicas de pasaik, 2016), ‘Expo lío 92’ (María Cañas, 2017) y ‘Aixo no es un espectacle de patinatge’ (Marina Rogers Manzano, 2017).

La tertulia no sólo abordó el tema de la desigualdad, también se centró en otras cuestiones, como la precariedad del trabajo en el cine documental en un plano general, al margen de ser hombre o mujer. Fueron numerosas la referencias a instituciones y políticos que, en opinión de las siete directoras, no ayudan los suficiente a emprender este tipo de trabajos. Fue recurrente la opinión de que las subvenciones suelen llegar más fácilmente a los trabajos de ficción. Las cineastas, además, protestaron varias veces por el laberinto burocrático que conlleva pedir estas subvenciones. Llegadas este punto, la alcaldesa de Aguilar de Campoo, María José Ortega, les instó a que le enviaran una propuesta concreta y se comprometió a hacérsela llegar al ministro de Cultura.

Las directoras, por otro lado, comentaron que se lleva mucho tiempo proponiendo soluciones a los diferentes problemas que sufren las mujeres en el cine, sin que hayan surtido el efecto deseado. Según Virginia García «hay más mujeres ahora que antes en el cine, también en el género del corto documental, pero al final siempre tenemos más presencia en aquellos ámbitos en los que no hay dinero a repartir». En este sentido, aunque manifestaron su voluntad de seguir adelante y conseguir mejoras en las condiciones en las que desarrollan su trabajo, la mayoría de las directoras afirmaron que sus cortometrajes son fruto de la necesidad de contar y expresar algo. De ahí que, según Patricia Sánchez, «yo no puedo esperar a que me den, si me dan, esas subvenciones que son tan difíciles de conseguir».

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