El Cerrato, territorio motero

Un grupo de moteros, en una de las carreteras del Cerrato. /El Norte
Un grupo de moteros, en una de las carreteras del Cerrato. / El Norte

La comarca palentina se erige como un destino preferente para el turismo en moto

El Norte
EL NORTEPalencia

Si tuviéramos que destacar tres elementos de la comarca del Cerrato, sin duda serían la piedra con la que se levanta su original arquitectura popular; el vasto páramo que conforma su paisaje de contrastes en tonalidad ocre y el vino; elixir de gran personalidad bajo la Denominación de Origen Arlanza. Desde Palencia Turismo estamos completamente convencidos de que rodar por el Cerrato palentino es una aventura inolvidable. ¿Te subes a la moto y nos acompañas?

Los dos itinerarios que proponemos para conocer en profundidad esta legendaria tierra seguirán los pasos de personajes como Recesvinto, los Reyes Católicos, Carlos V o José Bonaparte y serán tu máquina del tiempo particular. Nuestra primera ruta parte de Baños de Cerrato, concretamente de la más preciada joya del arte visigótico de la provincia de Palencia, la Basílica de San Juan. Desde allí nos ajustaremos el casco y pondremos rumbo a Venta de Baños a través de un esbelto puente de piedra que atraviesa el Pisuerga.

Ligada históricamente al ferrocarril, la localidad venteña está cerca del Monasterio Cisterciense conocido popularmente como ‘La Trapa’. Aprovechando la tradición chocolatera del lugar y el frío de la época, no puedes irte sin probar una taza de esta dulce e irresistible tentación.

Continuamos nuestro camino rumbo a Dueñas. A través de sus calles, disfrutaremos de rincones como las ruinas del Palacio de los Buendía o la Iglesia de Santa María. Sería imperdonable no apearse de la moto y disfrutar de su cultura del vino que aquí adquiere la denominación Cigales. El mejor lugar para hacerlo son las históricas bodegas de Remigio Salas y su caldo Las Luceras.

Continuamos dirección Cevico de la Torre. Allí nos espera la originalidad del chozo del pastor, popularmente conocido como ‘El Dragón’. Un peculiar conjunto, típico de la arquitectura popular de la zona, compuesto de tres corralizas y tres cabañas de planta circular que nos recordará al tholos micénico y a la construcción megalítica del dolmen del Romenal.

El camino sigue por la P-110 dirección Vertavillo; un conjunto medieval coronado por un rollo de justicia. Un paseo donde se puede inmortalizar una preciosa panorámica de los cerros y valles del Cerrato. Tomamos ahora la PP-1121, para dirigirnos al último tramo, el que une Castrillo de Onielo con Baltanás, lleno de palomares.

Baltanás se convertirá en nuestro cobijo al final del día. Un lugar perfecto para ver la caída del sol mientras lo maridamos con una cata por su original Barrio de Bodegas.

La segunda ruta arranca temprano en Astudillo, uno de los conjuntos más bellos de la zona. En esta localidad aguarda un agradable paseo a través del tiempo en el Palacio de Pedro I, hoy Real Convento de Santa Clara, la Iglesia de Santa María o los restos del Castillo de la Mota. Pero además hay una grata sorpresa bajo tierra; las bodegas subterráneas donde el vino es el protagonista de nuevo.

Ponemos rumbo hacia Valdeolmillos por la P-405, una carretera recta que nos permitirá disfrutar del magnífico paisaje salpicado de cerros y valles. Esta localidad atesora un original templo románico, San Juan Bautista, al que el paso del tiempo y de estilos le han aportado una belleza inconmensurable. Pero no dejamos de lado la arquitectura popular. Antes de ponernos el casco, visitaremos las antiguas Yeseras excavadas en los bordes del páramo, un rincón curioso desde el que tendremos un paisaje de postal.

Villamediana

De camino nos queda Villamediana, villa medieval que conserva uno de sus accesos a intramuros, donde podremos maravillarnos de la original Ermita de La Esclavina. Nos ponemos en marcha de nuevo y nos dirigimos a Torquemada, otro lugar para disfrutar de los buenos caldos. Los 25 ojos de un sólido puente medieval permitieron a Carlos V cruzar el Pisuerga en su ruta hacia Yuste; ahora seremos nosotros quienes lo cruzaremos para admirar la bella Ermita de Santa Cruz o la monumental Ermita de Valdesalce.

El camino va llegando a su fin, pero aún podemos disfrutar de los últimos kilómetros. Cordovilla la Real o Quintana del Puente bien merecen una parada antes de apearnos en nuestro destino final: Palenzuela, uno de los mejores conjuntos artísticos del Cerrato. Es obligada la visita a las ruinas del Castillo, así como disfrutar de un agradable paseo por los rincones cercanos a la Plaza Mayor o el entorno de la Ermita de Nuestra Señora de Allende el Río.

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