La catedral redescubre su origen románico en una visita temática

Pedro Luis Huerta, a la derecha, delante de la portada románica en el claustro de la catedral./Marta Moras
Pedro Luis Huerta, a la derecha, delante de la portada románica en el claustro de la catedral. / Marta Moras

La cripta, la portada de Quintanatello, ajuar litúrgico y la mesa del altar y la reja de la capilla del Sagrario fueron analizados en el recorrido

FERNANDO CABALLEROPalencia

El historiador de la Fundación Santa María l Real del Patrimonio Histórico Pedro Luis Huerta ha recorrido este sábado los vestigios románicos de la catedral en una nueva visita temática. «Lo que hoy vemos cuando nos acercamos a la catedral es un edificio gótico y renacentista, fundamentalmente, aunque haya también reformas barrocas, pero hay que tener en cuenta que este edificio se erige sobre un solar que antes ocupó un edificio románico y probablemente uno prerrománico», explicó a El Norte antes de iniciar el recorrido.

Aunque son pocos los que se han conservado sí que hay «testimonios muy significativos». Quedan algunos restos del ajuar litúrgico, como una píxide del siglo XIII o una ínfulas, que están datadas en el XIII, pero que Huerta las adelanta un siglo. «Estos tejidos no son muy corrientes, porque no tenemos muchos testimonios de la indumentaria clerical de los siglos XI y XII», explica.

El historiador destaca la portada de la iglesia de San Esteban, de Quintanatello de Ojeda, que se encuentra reubicada en el claustro. «Es una de las más conocidas del tardorrománico palentino, fundamentalmente del norte», asegura. La ermita se encontraba en muy mal estado y en la década los sesenta del siglo pasado se decidió trasladar la portada, que era el elemento más significativo de la iglesia que corría peligro de derrumbe, a Palencia, «donde se ha conservado, que es lo importante, y además el hecho de estar en la catedral, hace que sea una portada conocida y visitada», asegura Huerta.

La portada fue realizada por el mismo maestro que ejecutó los capiteles de la portada de Moarves de Ojeda. «Conocemos algún testimonio más de este maestro, pero este es el uno de los más significativos. La iconografía de los músicos que aparecen aquí y de Sansón con el león son de la misma mano del Maestro de Moarves de Ojeda. Esta portada tiene la particularidad que no tienen otras de conservar las metopas decoradas. Normalmente se decoran los canecillos y las metopas quedan lisas, pero en este caso, aunque con motivos geométricos, están decoradas», explicó.

Otro de los vestigios románicos es la cripta, que, en su opinión, «aporta antigüedad a la catedral, ya que podemos decir que data del 1034 o 1035, coincidiendo con la restauración de la sede episcopal, y unas formas constructivas que en ese momento no se estaban autorizando en el entorno de lo que hoy llamamos Castilla y León. La cripta es fundamental para conocer el desarrollo evolutivo del románico en Castilla y León». Otros restos son la mesa del altar y la reja de la capilla del Sagrario.

Pedro Luis Huerta destaca que se conoce poco de la catedral románica sobre la que se edificó la gótica. «Intuimos que fue una construcción de tres naves con tres ábsides semicirculares y que la cripta ocuparía la nave central», explica, aunque reconoce que falta una «excavación arqueológica exhaustiva que complemente todo lo que sabemos a través de la documentación de la catedral». Una excavación que el historiados ve viable para conocer mejor la catedral de San Antolín.

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