La capital palentina es la quinta de España con más bares por shabitante

Barra de La Croqueta Coqueta, en la calle General Amor. / Antonio Quintero

Las asociaciones de hosteleros constatan que la fuerte competencia obliga a formarse y a especializarse

MARCO ALONSOPalencia

Palencia es una capital con un gran número de bares y solo hace falta darse una vuelta por el Seminario o por la zona para corroborarlo. Pero de sospechar que la ciudad es una de las que más bares tiene por habitante a que lo diga el INE hay un trecho, una distancia que se acaba de recorrer. Yes que un estudio de Coca-Cola con datos de la Federación de Hostelería y del INE viene a constatar que Palencia es la quinta ciudad del país con más bares por habitante.

La capital palentina tiene 3,60 bares por cada 1.000 habitantes, unos datos que la colocan como la quinta ciudad con más bares de España con respecto al número de vecinos, solo superada por Orense, Zamora, Salamanca y León, respectivamente.

Castilla y León está a la cabeza de este estudio y los datos han extrañado al sector, tal y como asegura Jaime Antolín Aparicio, presidente de la Asociación General de Hostelería (AGH). «Me sorprende un poco. El número de bares creció mucho cuando hubo un despido masivo en la Fábrica de Armas y a día de hoy ese número se ha mantenido», señala Antolín, que cree que la crisis ha contribuido a que se incrementase aún más el número de establecimientos de la capital. «Cuando alguien se queda en el paro, abrir un bar parece lo más fácil para ganar dinero, pero no es así. Este trabajo cada vez es más complicado porque hay muchísima competencia y la oferta se está especializando muchísimo», explica.

El elevado número de bares por habitante de Palencia contrasta directamente con la pirámide poblacional de la ciudad. «El mayor problema que tenemos es que la población cada vez está más envejecida y aún así sigue creciendo el número de bares. La gente mayor sale menos y esta tendencia está haciendo que muchos lo pasen bastante mal», apunta el presidente de la AGH.

Son muchos los bares que se han visto obligados a echar la persiana por la crisis, pero después de cada cierre se producía una apertura y esa circunstancia solo ha hecho que los problemas del sector se agravaran, según Antolín. «Lo que genera pobreza es que un bar dure seis meses abierto y a los dos días de cerrar, legue otra persona y abra otro negocio en el mismo sitio», señala el presidente de la AGH.

El sector hostelero lleva en crisis en Palencia desde antes de que explotara la burbuja inmobiliaria, y el presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería, Jorge Luis de Miguel, quiere ver el vaso medio lleno, pese a que el verano es una época dura para buena parte del sector palentino. «Estoy convencido de que más de la mitad de los establecimientos hosteleros de la ciudad van a cerrar en agosto», apunta De Miguel, que añade que hay bares para los que esta época es la mejor del año. «Para las terrazas, estas fechas son muy buenas, aunque el problema es que en estas fechas se vacía la ciudad y hay mucha menos gente dispuesta a salir», recalca.

La receta que convierte un establecimiento hostelero en un éxito necesita un sinfín de ingredientes y muy pocos de los 3,60 bares por cada mil habitantes que hay en Palencia logran sus objetivos. Pocos se atreven a revelar el secreto del triunfo en la hostelería, pero Jorge Luis de Miguel asegura que para trabajar bien hay un binomio que no debe faltar nunca. «Esa competencia tan grande que hay en la ciudad hace necesarias dos cosas a los que llegan nuevos: especialización y formación. Hay que tener una buena base de conocimientos para empezar en un mundo tan competitivo como este y estamos viendo que el mercado cada vez demanda más productos diferentes, que se salgan de lo que ya tenemos», explica.

Palencia puede ser la quinta ciudad de España con más bares por habitante, pero esa circunstancia parece ser todo un problema para el sector, según los propios hosteleros. Ya se sabe que el que mucho abarca, poco aprieta y muchos bares llevan años tratando abarcar lo máximo posible mientras sus dueños solo acertaban a apretarse el cinturón. ¿La especialización será la solución?

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