Aventura solidaria en Marruecos

Rubén Sánchez y Cristian Guerra, con su Seat Marbella de 1991. /El Norte
Rubén Sánchez y Cristian Guerra, con su Seat Marbella de 1991. / El Norte

Los palentinos Rubén Sánchez y Cristian Guerra participan en el Panda Raid, que recaba fondos para proteger el medio ambiente

Los palentinos Rubén Sánchez y Cristian Guerra, de 23 años, han vivido a principios del mes de marzo una experiencia solidaria y aventurera llamada Panda Raid. Se trata de un rally amateur de larga distancia y resistencia que se lleva celebrando desde el 2008 y que cada vez congrega a más entusiastas.

Esta edición es la que ha contado con más participantes, en torno a 700 personas de diferentes países y equipos, mas todos los miembros de la organización. El Panda Raid ha consistido en atravesar parte de Marruecos durante siete diferentes etapas, cada una con su peculiaridad, conduciendo un Seat Panda o Marbella. A lo largo de siete días, los 350 equipos recorrieron ciudades como Tansikht o Merzouga e incluso cruzaron parte del desierto del Sahara, una de las etapas más duras pero bonitas de la prueba. Todo ello, sin olvidarse de Marrakech, lugar de la meta final del rally.

La prueba ha tenido un carácter solidario, pues debido a las emisiones de CO2 que producen tantos vehículos, todo el dinero equivalente a esas emisiones se ha donado a la fundación GoodPlanet. Su objetivo es educar al público y sensibilizarlo ante la necesidad de proteger el medio ambiente. Este año, el dinero donado se invertirá en fomentar la apicultura y el mantenimiento de la biodiversidad en el bosque de Mesguina.

El equipo ‘Preocupao’, formado por Rubén Sánchez y Cristian Guerra, ha optado por un Seat Marbella de 1991, un coche que han estado poniendo a punto y adaptando desde hace meses: modificaciones dentro del motor, subida de  la altura del coche, neumáticos nuevos. Para que les saliese más rentable, buscaron y consiguieron un total de 18 patrocinadores, muchos de ellos empresas locales.

Ambos comenzaron esta aventura el 1 de marzo, cuando partieron de Palencia a Madrid. Fue en el Circuito del Jarama donde, junto con los demás equipos, comenzaron su viaje a Marruecos. Al ser éste el décimo año que se realizaba el rally, los tres primeros kilómetros comenzaron en el propio circuito, detalle que gustó mucho a todos los participantes. Una vez llegaron a Motril y pasaron la noche, cogieron el ferry hasta Nador (Marruecos), momento en el que comenzó una pre-etapa nocturna hasta llegar al campamento ubicado en el Lago Mohamed V.

La primera etapa ‘Lago Mohamed V-Benni Taddjite’ fue una de las que más problemáticas para los palentinos por unos fallos mecánicos que les retrasaron unas tres horas. Hubo más dificultades a lo largo del rally, como el fallo del delco, la rotura de un amortiguador o incluso quedarse atrapados en una de las dunas. Rubén y Cristian supieron tomárselo con humor, seguir adelante y recordar cada inconveniente como una anécdota más. «Por el día hacía bastante calor y el sol pegaba con fuerza, mientras que por las noches había que acurrucarse bien en el saco de dormir por los cuatro grados bajo cero que había», relatan Rubén Sánchez y Cristian Guerra, que consiguieron llegar sin problema a la séptima y última etapa el 9 de marzo.

Los dos jóvenes palentinos inciden en el compañerismo que ha existido desde el primer día. «Esta competición ha sido una gran oportunidad para desconectar de la monotonía, vivir una experiencia nueva e inolvidable y una prueba de fuego para superarnos a nosotros mismos», apostillan.

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