El acusado niega que violara a una joven en una residencia juvenil de Palencia

El acusado, a la izquierda, durante la vista oral en la Audiencia. /El Norte
El acusado, a la izquierda, durante la vista oral en la Audiencia. / El Norte

El joven asegura que tampoco le ató a la cama y le grabó con una navaja las palabra 'puta' y 'gorda' en el abdomen y el pecho

R. S. R.Palencia

A. M. P., el joven de 22 años para quien el fiscal pide una pena de 17 años y dos meses de cárcel por los presuntos delitos de detención ilegal, agresión sexual y lesiones cometidos contra una joven de 21 años, M. C. G., a finales de 2015 en una habitación de una residencia de estudiantes gestionada por la Junta de Castilla y León en Palencia ha negado este lunes todos los hechos en la vista oral iniciada en la Audiencia (continuará este martes) y ha asegurado que la denuncia es falsa.

Según el escrito de acusación del fiscal, los hechos ocurrieron el 29 de noviembre y el 5 de diciembre de 2015 en una habitación de la residencia de estudiantes Escuela Castilla de Palencia. La chica, procedente de Valdepeñas (Ciudad Real), estudiaba en el campus universitario de Palencia y vivía en la residencia universitaria, en la que también vivía de forma ocasional el acusado. Al parecer, habían mantenido una relación sentimental que ya había acabado en el momento de los presuntos delitos, que la joven denunció el 16 de enero de 2016, casi dos meses después de que comenzaran.

Se quedó dormida

El 29 de noviembre de 2015, los dos jóvenes quedaron para hablar en la habitación del acusado. Según el escrito del fiscal, ató a la chica, le tapó la boca y la cara y la agredió sexualmente, además de escribirle la palabra 'puta' en el vientre con un objeto punzante. «Ese día llegué a la habitación desde Mudá, ella me dijo que me avisaba cuando estuviera disponible para ver una película y pasar la noche juntos. Pedimos unas pizzas para cenar, yo bajé a recogerlas y no cerré la puerta con llave. Ella estaba cómoda, en ningún momento me dijo que quisiera irse. No la agarré por las muñecas ni le quité la ropa ni la até, no tenía cuerdas ni bridas. Tampoco la tapé la boca y la cara con un pañuelo y una camiseta, ni le introduje los dedos en la vagina, ni le escribí la palabra 'puta' en el abdomen'. Después de ver la película se quedó dormida, yo recogí el ordenador y me metí en la otra cama. Por la mañana, cuando se fue, yo recogí la habitación y bajé a desayunar. Después le dije que, si quería, le acercaba en coche hasta el centro donde estaba haciendo las prácticas, y le dejé en la rotonda de la glorieta de las Víctimas del Terrorismo», aseguraba este lunes el acusado.

Según el escrito del fiscal, el 5 de diciembre, el acusado se personó a primera hora de la mañana en la habitación de la joven en la residencia universitaria y, tras ponerse encima de ella en la cama, le grabó con una navaja la palabra 'gorda' en el pecho. «Ese día estaba en mi domicilio de Mudá, el día antes me fui por la tarde de Palencia y cené con unos amigos en Aguilar, llegué a Mudá sobre las 4:00 horas y a las 11:00 horas quedé con un amigo a la puerta de mi casa. Hasta las 16:30 horas no me moví de Mudá», afirmó el acusado al respecto. «Los días siguientes estuve en mi domicilio de Mudá y seguí hablando con ella por whatsapp. Incluso el 14 de diciembre quedé con ella para ir al cine. De diciembre a enero mi relación con ella fue normal, solo tuve conocimiento de los hechos cuando me detuvieron», agregó el acusado.

Tras un biombo

Por su parte, la víctima, que declaró oculta por un biombo, aseguró que mantuvo con el acusado una relación en 2013 que duró una semana, que le dejó ella y que el quería retomar la relación, llegando ella incluso a bloquear su número. Afirmó también que reanudaron el contacto en otoño de 2015 a través de un amigo común, que se habían visto «dos o tres días antes» del 29 de noviembre y que, ese día, él le dijo que subiera a su habitación para hablar. «Me dijo que había cambiado. Yo entré en la habitación y la conversación fue normal hasta que derivó en una conversación sexual, yo me quería ir y él perdió el control, se puso encima mío y yo me quedé en estado de 'shock'. Me quitó la ropa y me ató. Cuando él bajó a por las pizzas, yo ya estaba atada y no veía lo que estaba haciendo. Cuando volvió noté algo punzante en el abdomen, pensé que me iba a matar, temí por mi vida. Perdí la noción del tiempo. Cuando terminó, me quitó las bridas sobre las 7:00 horas y me dijo que ya me podía marchar. Me fui a mi habitación, me duché y bajé a desayunar, él bajó luego y se puso en otra mesa. Después me dijo que, si quería, me llevaba en coche, pero me fui en autobús», agregó la víctima.

Con respecto al 5 de diciembre de 2015, M. C. G. señaló que ella estaba en el dormitorio, que el acusado entró en su habitación a primera hora de la mañana y que ella entró «en pánico». «Le dije que se fuera, que le iba a denunciar. Se abalanzó contra mí y me grabó con una navaja la palabra 'gorda'», apostilló.

Depresión en el instituto

Preguntada por qué no denunció los hechos hasta el 16 de enero de 2016, la víctima aseguró que el 30 de noviembre, un día después de la primera supuesta agresión, la primera persona a quien le contó lo sucedido fue su compañera de habitación. «Se lo conté por la tarde porque por la mañana estaba en clase. Fuimos por la noche al centro de salud de los Jardinillos y me dijeron los amigos que denunciara, pero el pánico no me dejó reaccionar. Les dije que hasta que no lo supieran mis padres no iba a denunciar, que lo haría después de Navidad. Tampoco lo hice después del 5 de diciembre porque estaba aterrorizada. Mentí a mis compañeros y les dije que mi padre había muerto el 24 de diciembre para que no me presionaran para denunciar. El día 15 de enero terminé las prácticas y ese día vimos a A. M. P. por la residencia, entonces se lo contamos a la directora de la residencia, que denunció los hechos», resaltó la víctima, quien, preguntada por qué siguió manteniendo contacto con el acusado por whatsapp después de los hechos, aseguró que «le contestaba por miedo». «Tuve una etapa de depresión en el instituto, pero nunca me autolesionado. No es cierto que a A. M. P. le contara en una ocasión que había sido objeto de una violación en grupo por un ajuste de cuentas por drogas», concluyó la víctima.

En la vista oral de este lunes estaban citados 17 testigos, entre ellos la compañera de habitación de la víctima y la médica que atendió a M. C. G. en el centro de salud de los Jardinillos. Para este martes está previsto la declaración de otros cinco testigos y siete pruebas periciales.

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