Exposición de Concha Mayordomo en la Casa Junco.Marta Moras
Exposición de Concha Mayordomo en la Casa Junco.Marta Moras

Arte político en defensa de la mujer

  • La artista Concha Mayordomo reflexiona en la Casa Junco sobre la violencia machista

La artista multidisciplinar Concha Mayordomo trata de despertar conciencias contra la violencia cometida contra las mujeres y contra los niños, esos protagonistas involuntarios de esta modalidad de violencia, en la exposición abierta en la Casa Junco, inaugurada en el contexto de los actos conmemorativos del Día Internacional de la Mujer.

Mayordomo es una artista militante a favor de la causa de las mujeres y comprometida contra las injusticias que las hacen víctimas. Y actúa con un lenguaje plástico claramente politizado, reflexivo abierto a las interpretaciones y disperso en los recursos.

La exposición, que se titula ‘Carmen y Alicia’, juega con figuras literarias y reales: la Alicia de Lewis Carroll y la Alicia niña que fue asesinada por su padre para golpear en la yugular a la madre, así como la Carmen de Merimé en la literatura y Bizet en la música. En cualquier caso, una exposición vista en clave femenina, pero para un destinatario generalista.

La exposición de la Casa Junco, que se podrá ver hasta el 26 de marzo se estructura en seis espacios. En todos ellos, los niños y las mujeres son los protagonistas. Lo primero que se encuentra el visitante en la sala es una cuna, un guiño al nacimiento de las criaturas. Las cunas están arropadas por peluches y muchas fotografías de niños, la inmensa mayoría dormidos, cuyos cuerpos están tapados, excepto el rostro, por pinceladas de pintura.

El nacimiento del ser humano se produce con placidez, sosiego y relajación. Es el mensaje que transmiten las imágenes pintadas, una aureola de inocencia de unos niños que no se imaginan lo que viene después. La segunda parte de la muestra es una especie de altar con velas, peluches de animales y una fotografía. Es la celebración de la vida.

Las primeras fotografías, que representan a niños recién nacidos, dan paso, en el tercer espacio, a imágenes de niñas más mayores, preadolescentes y adolescentes, que tienen el perfil de la Alicia de la novela, cuyo autor también aparece retratado. Pero en el relato de la exposición, ellas aún viven en un mundo idealizado. La cruda, la trágica realidad, se representa en el cuarto espacio, cuando la violencia se hace patente y visible. Violencia representada simbólicamente en ventanas con los cristales rotos, en la fotografía de un puñal y en unos claveles estratégicamente dispersos. Las ventanas simbolizan la apertura y la comunicación de la mujer al mundo, que resultan quebrados.

La violencia vuelve a estar presente en el quinto escenario, protagonizado por un vestido de un vivo color rojo que se extiende con una enorme cola también colorada y delante de una colección de ocho dibujos que representan figuras humanas con manchas rojas –otra vez el simbólico color de la sangre–. Concha Mayordomo ya ha utilizado el recursos del vestido en otra exposición, ‘Un vestido dos vivencias’, y una serie similar de dibujos es la titulada ‘Las vísceras de Dios’. Se trata de una serie impactante, donde el color rojo absorbe la escena, en su modalidad textil como plástica.

La última parte de la muestra, que solo ocupa un lateral de la amplia sala en forma de ‘U’ de la Casa Junco, se dedica a mostrar, pinchados en la pared, recortes de prensa, en sus versiones digitales, de la noticia ocurrida en la calle Libertad de Vitoria el 26 de enero de 2016. Un padre lanza a un bebé de 17 meses por la ventana tras ser sorprendido por la madre abusando de la criatura. Un suceso escalofriante, aterrador, impactante, que pone de manifiesto la maldad y crueldad humanas que puede generar una situación de desestructura familiar.

Esta noticia es la constatación de una realidad, un ejemplo de comportamiento humano, o mejor dicho, inhumano. El arte se fusiona aquí con la más repugnante realidad, un arte político y combativo, capaz de generar emocionas negativas. Esta noticia da pie a otras que se encuentra en la misma línea trágica, como la muerte de Ruth y José a manos de su padre. Los niños se convierten en este caso en víctimas inocentes de un conflicto de pareja que llega lejos, muy lejos.

La exposición de la Casa Junco (Calle Mayor, 19) permanecerá abierta hasta el 26 marzo, en horario de lunes a domingo: de 19:00 a 21:00 horas.

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