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Los matarifes se disponen a abrir el cerdo este jueves en la Plaza Mayor. / Antonio Quintero

Palencia, al olor del chichurro y la paja quemada

  • Multitud de palentinos se han congregado en la Plaza Mayor para presenciar las faenas de la matanza en la fiesta de Las Candelas

El olor de la morcilla y de la paja quemada han atraído a multitud de palentinos a la Plaza Mayor para disfrutar del Mercado Tradicional de las Candelas y de las faenas de la matanza, desarrolladas por la empresa Mocillas de Fuenteandrino.

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  • Cientos de palentinos reviven en la Plaza Mayor la matanza del cerdo

Bajo la persistente lluvia, decenas de asistentes han formado un cerrado círculo en torno al marrano que los matarifes chamuscaban en el centro de la plaza, mientras Roberto Román, gerente de la empresa, explicaba el proceso de esta tradición, que habitualmente se celebraba en un día festivo, para poder reunir a Familiares y allegados y aprovechar para que ayudaran en las faenas.

Bien abrigados y la mayoría protegidos con paraguas, los espectadores contemplaron cómo se iban quemando las cerdas y la piel del animal, para luego rasparlo y lavarlo. Ante la fascinación de los numerosos niños, que se apretujaban buscando un lugar en primera fila para verlo de cerca, el matarife y los colaboradores -Juanjo Yagüe, Raúl Collantes, Jorge Pedrosa y José Odriozola, procedieron a abrir el cerdo en canal, y, una vez vaciado, lo colgaron como es costumbre para que la carne se enfríe y se asiente, antes de destazarlo. Una labor que en los domicilios se hace al día siguiente, y que en esta demostración ante el público se ha dejado para la tarde.

«Tienen que saber de dónde viene la comida, que no nace empaquetada», afirmó Roberto Román, respecto estas demostraciones y al interés de los más pequeños.

Entretanto, se iban cociendo un decena de morcillas de arroz, que en cuanto rompen a hervir se dejan a fuego bajo unos 50 minutos, para que no se rompan. En esta ocasión solo hubo «una baja», indicó Román.

Mientras se desarrollaban las faenas matanceras para procesar un cerdo de 14 arrobas, que llegó ya a la plaza sacrificado, los palentinos buscaban un momento para hacer cola en los puestos laterales y recoger una ración de sopa de chichurro y morcilla. Ha habido quienes se han refugiado en las arcadas para tomar el aperitivo, pero a muchos no les ha importado tomarlo a descubierto, incluso mientras seguía lloviendo.