Imagen de la Virgen de la Calle, este miércoles, ya rodeada de flores.
Imagen de la Virgen de la Calle, este miércoles, ya rodeada de flores. / Marta Moras

Conozca la historia de la Virgen de la Calle

  • La devoción por la patrona de Palencia, que se festeja este jueves, se remonta al antiguo santuario de la actual calle San Bernardo

El calendario litúrgico de la Iglesia católica dedica el 2 de febrero a la presentación de Jesús en el templo y a la purificación de la Virgen. Históricamente, uno de los ritos de esta jornada es la bendición de las antorchas, de las candelas. En estos orígenes se encuentra el actual culto a la Virgen como madre que presentó a su hijo en el templo, que en cada ciudad tiene diferente advocación.

En Palencia, es la Virgen de la Calle, en recuerdo de una imagen mariana propiedad de la cofradía que se encontraba en el exterior del templo dedicado a Nuestra Señora de las Candelas, situado en la actual calle San Bernardo, que poseía otra imagen que se veneraba en el altar mayor y que pertenecía al cabildo catedralicio. Los palentinos rezaban ante la talla exterior cuando las puertas estaban cerradas o cuando tenían prisa y no entraban al interior.

Con el apelativo ‘de la calle’ ya era invocada a partir de 1494, por lo que se deduce que la cofradía fue bastante anterior a ese año, según dejó escrito el hermano Timoteo García Cuesta, religioso de La Salle que fue subdirector del colegio de Palencia, que investigó el origen del culto a la Virgen de la Calle. Los datos de este artículo se recogen de su libro ‘El santuario de Nuestra Señora de la Calle. Patrona de Palencia’, publicado en 1951.

La antigua capilla de las Candelas se construyó en la primera mitad del siglo XV. Era un templo pequeño y de construcción pobre. Entre 1581 y 1590 fue ocupado por las religiosas carmelitas del convento que fundó Santa Teresa, y entre 1598 y 1613 fue cedido a las Bernardas de Santa María del Escobar.

La pobreza constructiva del templo se palió con la decoración plateresca que se añadió a la fachada hacia 1598, que es la que se conserva en la actualidad. El 16 de mayo de 1613 comienza a construirse la actual iglesia de San Bernardo –la capilla del colegio de La Salle–, que se concluyó el 23 de septiembre de 1618, según planos diseñados por Francisco de Praves. El templo conserva un camarín que diseñó el maestro arquitecto Felipe Berrojo, quien lo terminó en 1681.

La Virgen de la Calle, ya con esta denominación popularizada en detrimento de las Candelas, siguió recibiendo culto en esta iglesia hasta que se trasladó a la actual, hecho que ocurrió el 5 de noviembre de 1769. El nuevo templo había pertenecido a los jesuitas, pero su expulsión de España en 1764 lo dejó abandonado. ¿Qué pasó con el santuario antiguo? El cabildo lo cedió, por orden de Carlos III, a las religiosas trapistinas, que lo conservaron hasta 1938 con el nombre de iglesia de San Bernardo.

La devoción de los palentinos hacia la Virgen de la Calle, su patrona, ha sido intensa, ya que ha servido en rogativas – para alejar epidemias, suplicar el cese de plagas o pedir agua ante pertinaces sequías–. El hermano Timoteo tuvo constancia de la primera vez que salió la imagen fuera del antigua santuario. Según sus datos, fue el 7 de mayo de 1589, cuando una larga sequía motivó a la cofradía penitencial de San Francisco a solicitar la imagen para que desfilara en procesión para implorar agua.

La cofradía, denominada también de los Caballeros, vivió diferentes vicisitudes hasta el que el obispo Andrés de Bustamante la disuelve en 1752. Casi dos siglos después, otro obispo, Francisco Javier Lauzurica y Torralba, la recuperó en una triple acción:la proclamación oficial de Nuestra Señora de la Calle como patrona de Palencia el 2 de febrero de 1948 –el Breve Pontificio del papa Pío XII se firmó el 2 de abril de año anterior–, la erección canónica de la cofradía y la coronación de la imagen, que la materializó el obispo siguiente, José Souto Vizoso, en 1952.

La proclamación oficial como patrona se basó en que «ya desde muy antiguo, todos los ciudadanos (de Palencia) profesaron una devoción filial a la Bienaventurada Virgen María, bajo el título de Nuestra Señora de la Calle». Efectivamente, García Cuesta recoge que en el siglo XVIII aparece en los documentos del cabildo de la catedral y del Ayuntamiento una referencia a la Virgen de la Calle como patrona, aunque la devoción es incluso anterior, y está tan arraigada en la ciudad que se la atribuyen diferentes milagros, por lo que se la conoce desde el siglo XV con el sobrenombre de ‘milagrosa’ o Virgen los Milagros.

Uno de estos milagros benefició al mismísimo obispo de Segovia, Tomás Moratinos, quien remitió en 1680 una carta al deán de Palencia en la que le relata los favores y beneficios que recibió al curarle de una gravísima enfermedad cuando estudiaba en Palencia.

La ubicación exterior de la Virgen se retomó en el nuevo santuario de la Compañía al colocarse en 1993 una réplica en un espacio vacío que había en la espadaña, obra que realizó la empresa Justiniano Alonso, con la supervisión del escultor palentino Luis Alonso. Años más tarde, en 2013, se instaló otra réplica en una hornacina vacía que había en la fachada del Seminario que se ve desde el atrio de la iglesia. Esta talla mide noventa centímetros de alta –incluida la corona– y por la noche permanece iluminada, lo que refuerza la iglesia de la Compañía como santuario mariano.