El Norte de Castilla

Detalle de la Virgen Dolorosa encargada por la Hermandad Franciscana.
Detalle de la Virgen Dolorosa encargada por la Hermandad Franciscana. / El Norte

La Semana Santa de Palencia estrenará el próximo año una Virgen Dolorosa

  • La Hermandad Franciscana ha encargado la talla, que será de vestir, al joven escultor sevillano Esteban Sánchez Rosado

La Hermandad Franciscana Virgen de la Piedad ha encargado al joven escultor sevillano Esteban Sánchez Rosado una talla de la Virgen Dolorosa, que se estrenará en la Semana Santa del próximo año. El artista trabaja en la obra desde el pasado mes de junio, aunque este jueves se dio a conocer la noticia a raíz de que la Hermandad Virgen de la Piedad obtuvo el martes la conformidad por parte de la Delegación Diocesana de Patrimonio Cultural y Artístico para la adquisición de la nueva imagen.

La penitencial señaló a través de un comunicado que desde hace años, venía siendo su anhelo contar con una Virgen Dolorosa que complete el ciclo iconográfico desarrollado en las imágenes titulares de la Hermandad.

Tras la reelección en 2014 de Isabel Pérez Raposo como hermana mayor, la junta de gobierno se lo planteó como uno de los principales objetivos de estos tres años de mandato, que finalizarán tras la Semana Santa de 2017. El proyecto fue aprobado en la reunión que la junta de gobierno mantuvo el pasado 10 de junio, formalizando el encargo con el imaginero el 29 de ese mes en su propio taller de Sevilla. Desde entonces, el joven escultor se encuentra embarcado en la ejecución del proyecto, que fue aprobado por la junta general de la Hermandad de Cofradías Penitenciales de Semana Santa, una vez presentado el boceto, en el pleno del 29 de noviembre.

La imagen será una Virgen Dolorosa de vestir, en posición erguida y con las manos separadas. Llevará por advocación la de Nuestra Señora de los Ángeles, que está profundamente ligada a la espiritualidad franciscana, por ser la que llevaba ese título una de las capillas restauradas por san Francisco de Asís, y en la que se estableció el primer grupo de sus seguidores, convirtiéndose en cuna de la Orden Franciscana, y llamada por el papa San Pio X «cabeza y madre de todas las iglesias franciscanas».

El vicesecretario de la hermandad, Víctor Lafuente Sánchez, explicó ayer que la cofradía, que se fundó en 2003, posee un Crucificado –Cristo Señor de la Vida y de la Muerte– y una Piedad –la Virgen con su hijo muerto en sus brazos–, ambas realizadas por el taller de los Hermanos Martínez, de Horta (Guadalajara), por lo que el ciclo iconográfico de la cofradía se completa con esta imagen que representa a la Virgen sola.

La nueva talla desfilará en la procesión de Luz y Tinieblas, que se celebra desde 2012, por lo que acompañará al crucificado. La obra llegará a Palencia en marzo y está previsto que sea bendecida en el mes de mayo, dedicado por la Iglesia Católica a la Virgen María. «Nos hemos decidido por una talla de vestir porque es la tradicional en Castilla, como ocurre en Palencia con la Soledad», señaló Víctor Lafuente. Esta tipología la recuperó Melchor Gutiérrez en 1997 con Nuestra Señora de la Vera Cruz y ahora los franciscanos incorporarán el próximo año una nueva talla mariana de vestir.

Solo se verán el rostro y las manos, que serán de terracota cocida y de madera, respectivamente, todo ello policromado, según señaló Lafuente Sánchez. Las tres piezas se montarán sobre una estructura de madera. Aunque la obra llegue a Palencia en marzo no se estrenará en esta próxima Semana Santa porque no estará preparada aún. «En una primera fase se ha encargo la talla, pero luego queda el vestido y el ajuar, así como las andas», explicó.

Ambos elementos, el vestido y las andas, serán sencillos, como corresponde a la forma de vida franciscana. «El vestido tendrá una inspiración franciscana, por lo que será sencillo y tirará hacia el color marrón. Las andas no serán muy grandes, ya que deberán cruzar Puentecillas en la procesión de Luz y Tinieblas», apostilló el vicesecretario de la hermandad.

El modelo para Dolorosas de Esteban Sánchez es fiel a una escultura idealizada, no basada en un perfil concreto del natural, ofreciendo rostros de contorno ligeramente oval, con expresiones de ansiedad y sereno dolor.