Los cisnes de Palencia llegan a la literatura

Teresa Urueña, con su libro en la Dársena del Canal.
Teresa Urueña, con su libro en la Dársena del Canal. / Marta Moras
  • Una enamorada del río Carrión escribe un cuento sobre la enternecedora historia de amor de Curro, el cisne que murió la pasada primavera y perdió sus huevos por una riada

Su intención no era otra que dar una alegría a sus compañeros «vigilantes del río» en forma de historia. Y así, el pasado verano, Teresa Urueña tomó lápiz y papel y comenzó arellenar cuartillas con la enternecedora historia del cisne Curro, que murió la pasada primavera después de haber vivido junto a su pareja alrededor de diez años en las aguas del río Carrión. La tragedia se cebó pocos días después con la viuda de Curro, cuando una crecida del cauce se llevó el nido con sus huevos que empollaba.

Aquella historia que conmocionó a todos los amantes del río Carrión, a quienes Teresa Urueña, no duda en llamar cariñosamente «vigilantes», poco a poco fue tomando la forma de cuento y la autora no lo dudó, se lanzó a la aventura y publicó de su propio bolsillo un centenar de ejemplares que comenzó a regalar a sus amigos, familiares y compañeros de vigilancia, de paseo, de compromiso con el río, muchos de ellos protagonistas directos también de la historia, al haber participado en la movilización ciudadana que intentó salvar al cisne Curro por todos los medios.

Teresa Urueña conoció poco después la labor del Grupo San Cebrián en favor de la integración social y laboral de las personas con discapacidad, e, impresionada por su iniciativas, decidió regalar a esta organización medio centenar de ejemplares de su cuento de amor, con el fin de que lo pusieran a la venta para recaudar fondos.

Y, ayer, animada por algunos amigos, como la escritora Carmen Arroyo, y por la Fundación Valora2, que depende del Grupo San Cebrián la autora pudo presentar su cuento públicamente en Palencia, en un acto celebrado en el Museo del Agua y que sirvió para que muchos niños palentinos pudieran conocer una bonita historia de amor por la naturaleza que se desarrolla en un entorno tan próximo, como es el cauce del río Carrión, en el tramo que va desde el Sotillo hasta el Puente Hierro, que era la zona de anidamiento de Curro y su pareja.

«Es un cuento de amor, sobre dos cisnes que se enamoran y que quieren que sus hijos puedan nacer libres en el río Carrión. Es un cuento que también nos muestra la dificultad que tiene la vida en el río, pero que a la vez se abre a la esperanza», explica Teresa Urueña, quien señala que su única pretensión ha sido obsequiar a sus «amigos vigilantes del río» con un historia de amor que ellos mismos han podido vivir muy de cerca durante años.

«Somos muchos los palentinos que paseamos junto al río. Yo ahora no vivo en Palencia, pero vengo de forma habitual y mi visita al río no me la quita nadie. Es un entorno privilegiado, lleno de vida, que muchas veces no sabemos apreciar», señala la autora del cuento, quien insiste en el privilegio que supone para Palencia contar con un río vivo, en el que existe una amplia fauna.

«Sé que hay ecologistas que están en contra de los cisnes porque no son especies autóctonas, pero creo que están equivocados. Los cisnes se han aclimatado perfectamente y no están acabando con el resto de la fauna o la flora, porque cada vez hay más vida en el río. Hace diez años, casi no había un pato y ahora...», explica.