El Norte de Castilla

300 niños y jóvenes se enganchan a la música en el Espacio Joven de Palencia

Varios niños, en una clase del Espacio Joven.
Varios niños, en una clase del Espacio Joven. / ANTONIO QUINTERO
  • La Escuela de Rock extiende su proyecto educativo con clases de guitarra, percusión, técnica vocal, canto y psicomotricidad

El Espacio Joven, ubicado en la avenida de Asturias y dependiente del Ayuntamiento de Palencia, ha completado su ocupación con el proyecto musical denominado Escuela de Rock, aunque la formación que se imparte va más allá de este género musical. Es verdad que la batería, un instrumento de percusión que se identifica con el rock, tiene una importancia destacada en el proyecto, pero la educación musical que reciben los alumnos es mucho más amplia, y sobre todo permite acercar la música –las melodías, los ritmos, los compases...– a los más pequeños.

290 niños y jóvenes de entre 2 y 35 años participan este curso en la Escuela de Rock que se desarrolla en el Espacio Joven, unas instalaciones en las que conviven la música y las artes pláticas. En definitiva, una experiencia de fomento de la creatividad en estos colectivos.

El desarrollo de la Escuela de Rock en el Espacio Joven es fruto de una propuesta que el Ayuntamiento realizó a Juan Alberto García Santos, un músico profesional de Barcelona que desde hace tres años está asentado en Palencia –su madre es natural de Ledigos de la Cueza, localidad en la que veraneaba de pequeño y de joven y de la que guarda muy buenos recuerdos, según señala él mismo– que ha promovido esta iniciativa como un instrumento para enseñar música a los niños y jóvenes y para organizara cursos musicales.

En este primer curso de la Escuela de Rock se han matriculado 290 personas, de las que 140 tienen entre 2 y 6 años. Todos pagan una matrícula trimestral de 8,5 euros. En la inscripción de los alumnos han tenido preferencia los vecinos de la capital, y luego se ha dado paso a los de la provincia.

Cuatro profesores en encargan de impartir las clases: el promotor de la escuela, que se encarga de técnica vocal y canto, la guitarra y la percusión; Esther Valero García, psicomotricidad; Miriam Gil, ayudante de psicomotricidad, y Sergio Rojo, guitarra. La psicomotricidad está orientada a los más pequeños. Hay dos grupos de niños de 2 a 4 años y de 4 a 6. De lunes a sábado se imparten clases de guitarra en diferentes horas y grupos –este instrumento es el más solicitado–; los martes hay dos clases de psicomotricidad; el miércoles hay otra clase de psicomotricidad; los martes y jueves hay canto; y percusión los jueves y sábado por la mañana. Cada alumno asiste un día a la semana. Los sábados por la tarde se utilizan para las ‘master class’ de cursos de formación, que son anexos que aportan la Escuela de Rock a la formación.

El perfil de los participantes en la Escuela de rock del Espacio Joven es el de estudiante, pero también hay niños con problemas de autismo, del Centro San Cebrián, y de acogida. «La presencia de estos niños con necesidades especiales ha sido fomentada por el Ayuntamiento, y les va estupendamente bien», según el director de esta iniciativa. Las clases se complementan con ‘master class’, que son gratuitas y que imparten en algunos casos músicos profesionales y se desarrollan los sábados por la tarde.

Juan Alberto García Santos destaca la importancia que tiene la música en la formación educativa y musical de los niños. «En edades tempranas estas clases les despiertan los sentidos, ya que empiezan a captar los sonidos musicales que hasta que vienen aquí posiblemente no los han tenido. Para estos niños pequeños, las clases se basan en la psicomotricidad», señala el director de la Escuela de Rock.

Pero más allá de la formación musical, que es importante, en este proyecto se fomentan, según destaca el músico barcelonés afincado en Palencia son otros valores importantes en el trabajo en grupo, como la educación, el respeto o el compañerismo. «En la Escuela de Rock es lo que más fomentamos. Por eso organizamos clases con diez alumnos para insistir en esos valores, que a veces se están perdiendo», apostilla García Santos.