«Ser útil es un objetivo en mi trabajo y salvar una vida es la mayor alegría»

Jorge Calvo. EL NORTE
Jorge Calvo. EL NORTE
  • Jorge Calvo, el guardia civil que salvó al bebé en el patio de La Salle, está desbordado por las felicitaciones

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Desbordado por la trascendencia que ha alcanzado su hazaña y convencido de que solo actuó como lo hubiera hecho cualquier persona, Jorge Calvo se siente abrumado por las felicitaciones continuas que aún recibe tras salvar la vida a un bebé en el patio del colegio La Salle con una maniobra de reanimación cardiopulmonar. La satisfacción que sintió cuando el niño comenzó a respirar y posteriormente a llorar, tras permanecer cianótico unos segundos y sin respirar, suple cualquier otro reconocimiento. Además, como él mismo reconoce, «en un trabajo como el nuestro, salvar vidas y ser útil es nuestro objetivo».

Sin embargo, en la mañana del pasado 8 de noviembre, Jorge Calvo no estaba trabajando. Este guardia civil, destinado en el puesto de Amusco, se encontraba de vacaciones y aguardaba en el patio del colegio La Salle la salida de sus hijas de clase. «El niño iba en el cochecito y esperaban a un hermano que es compañero de clase de una de mis hijas. Fue cuando llegó la abuela y le destapó cuando vimos que volvía los ojos y se ponía blanco, y posteriormente morado. Cogí al niño sin pensarlo, lo saqué del carrito, lo puse en el suelo, le quité el chupete y, tras comprobar que no tenía nada en la boca, comencé con la maniobra de reanimación», recuerda Jorge.

Dos insuflaciones y un masaje cardiaco fueron suficientes para lograr que el niño respirara. «Estaba nervioso y concentrado. No era capaz de escuchar nada de alrededor, de saber si había o no había gente, de oír a nadie. En ese momento, el niño comenzó a llorar y, aunque al principio tuvo unas pequeñas convulsiones, enseguida respiró y todos empezamos a tranquilizarnos. A partir de ahí, llegó la ambulancia y le trasladaron al hospital», recordó.

Jorge Calvo conocía a la familia del bebé. La madre y él eran amigos de infancia en el barrio y el hermano del niño comparte aula con una de sus hijas. «Fue un susto tremendo, pero también ha sido una gran satisfacción», insistía. «No piensas en ese momento en lo que vas a hacer. Estás como en un túnel y actúas por impulso. Solo buscas que el niño respire», explica.

El bebé, de apenas un año, se encuentra ya perfectamente, aunque los médicos insisten en que esa maniobra fue determinante para salvarle de una muerte súbita. «Es una de las cosas que más alegrías me ha dado en mi carrera. Además de tratarse de un niño, este tipo de cosas te permiten sentirte útil, te aportan la satisfacción de haber salvado una vida», aseguraba. Desde ese día, los compañeros, los padres, los profesores y, sobre todo, la familia del pequeño, le agradecen su gesto continuamente.

Jorge Calvo había recibido formación, como todos los Cuerpos de Seguridad del Estado, en primeros auxilios, pero recientemente además había participado en un curso de reanimación cardiopulmonar y uso de desfibriladores. Unos contenidos que le permitieron salvar la vida. «Todo el mundo debiera tener unos conocimientos mínimos, porque nunca sabes cuándo lo vas a necesitar», reconocía ayer el héroe que logró salvar al pequeño.