El Norte de Castilla

Dos visitantes contemplan el cuadro de Luis Javier Meneses ‘Interior con naranjas’.
Dos visitantes contemplan el cuadro de Luis Javier Meneses ‘Interior con naranjas’. / Marta Moras

Sólidas pinceladas del mundo rural

  • El pintor Luis Javier Meneses expone sus últimos cuadros en la sala Don Sancho

Lo primero que llama la atención de la exposición de Luis Javier Meneses Alonso en la sala Don Sancho es su variedad temática. A las estampas rurales ya conocidas de este arte artista se unen los bodegones, interiores, calles de Madrid –el pintor reside entre Dueñas, donde pasa más tiempo, y la capital española–, marinas, retratos, figuras…

Meneses presenta hasta el 30 de noviembre una amplia colección de cuadros realizados en lienzo o tabla donde evidencia la maduración de su estilo, que ahora aparece más sólido y asentado, con una pincelada más segura y a la vez más transparente y más suelta, lo que infiere a las obras una vitalidad y una frescura que le acerca a la técnica impresionista que impregna este casi medio centenar de cuadros expuestos en la sala que gestiona la Diputación.

Dentro de la variedad temática de Meneses Alonso, sin duda la rural es la que está más presente en la muestra. Paisajes y escenas de Ampudia, Dueñas, Guaza de Campos, Revilla, Mazariegos o Tórtoles de Esgueva aparecen para dejar constancia de un mundo que agoniza, despoblado y vetusto por no decir que abandonado. Pero para el pintor todo ello es motivo de creación y de inspiración para extraer a través de estos cuadros su encanto, su magia y su belleza. Meneses mantiene el interés por recuperar viejos oficios agrícolas, escenas para el recuerdo, testimonio de una cultura que se resiste a desaparecer.

Esta exposición abre caminos novedosos como el excelente nocturno con lluvia de la plaza de Alonso Martínez de Madrid, muy logrado con ese potente rojo en medio de la noche y las luces artificiales que salpican el cuadro, o el sugerente ‘A través de la ventana’, en el que aparece un hombre dormido sobre una mesa. Las marinas reflejan escenas más convencionales de Galicia o Cantabria, pero no menos interesantes plásticamente. Variedad temática que lleva al pintor por otros caminos plásticos, como ocurre con la ‘Figura de espalda’, donde la libertad de creación termina casi en un conato de abstracción.

Este pintor consigue captar con efectividad la luz, tanto en los paisajes como en los interiores, como en ‘El desván’, donde todos los objetivos acumulados aparecen resaltados a través de dos ventanas en el lado izquierdo del lienzo, lo que refuerza la profundidad de campo de la estancia interior.

Una exposición en el que se ve la madurez que está alcanzado este artista, licenciado en Bellas Artes que trabaja entre Madrid y Dueñas, madurez en la pincelada y en el tratamiento crómatico, y también en unas composiciones muy elaboradas que enriquecen el cuadro.