El Norte de Castilla

Un pleno eterno en Palencia para cambiar el casco histórico y rechazar el debate sobre el estado de la ciudad

Celebración del pleno de Palencia.
Celebración del pleno de Palencia. / Antonio Quintero
  • La modificación del plan de urbanismo permite la construcción de viviendas independientes en los bajocubiertas

Ha intentado por todos los medios el grupo de Ganemos lograr que saliera adelante su propuesta para la celebración de un debate anual sobre el estado de la ciudad en el Ayuntamiento de de Palencia. Han forzado incluso la votación individual de los concejales, en lugar de la fórmula habitual por grupos, con el fin de conseguir un mayor número de apoyos, en la confianza de que la oratoria, la pasión y el celo demostrados por su concejal Francisco Fernández habían logrado tocar la fibra sensible de «político de raza» de alguno de los compañeros de corporación que forman parte de los grupos que ya habían ido anunciado su voto en contra.

Pero ni la entrega del edil de Ganemos logró vencer a la férrea disciplina de voto impuesta por los grupos del PP y Ciudadanos, ya que todos los ediles se mostraron firmes en el 'no es no' y no permitieron que la propuesta saliera adelante. Sí lograron el apoyo de los concejales del PSOE, pero, ayer además con las filas mermadas por las ausencias, los dos grupos de izquierdas no pudieron superar a la coalición (entiéndase el término solo para esta votación) formada por el PP y Ciudadanos.

Pero curiosamente, aunque Ganemos recibió el apoyo del PSOE, algunas de las mayores críticas al formato propuesto en la moción vinieron de las filas socialistas, mientras que el portavoz de la formación naranja, Juan Pablo Izquierdo, a pesar de su voto en contra, accedió a recoger el guante y anunció que en el futuro habría que estudiar de forma conjunta la propuesta.

Y esto es precisamente uno de los mayores reproches lanzadas por Francisco Fernández al resto de sus compañeros, su indolencia a la hora de recoger la propuesta y haberse sumado a un debate previo para lograr el consenso.

Otra parte destaca del pleno fue la aprobación de la modificación puntual de las normas urbanísticas del casco histórico, medida que salió adelante con el voto favorable del PP y de Ciudadanos y la oposición del PSOE y Ganemos.

El primero de los cambios aprobados ayer de forma definitiva establece la eliminación de la obligatoriedad de que el bajocubierta, si se quiere destinar a vivienda, tenga que estar vinculado, como dúplex, con escalera interior, al piso inferior. Este cambio permitirá que los bajocubiertas puedan convertirse en viviendas independientes, siempre que cuenten con los requisitos que establece la Ley de Urbanismo para la habitabilidad. La nueva regulación no permite la conversión de los actuales trasteros en viviendas, ya que en los edificios construidos, según se fija en la medida, no puede ampliarse el número de casas.

El equipo de gobierno ha defendido que el cambio favorece la accesibilidad, puesto que acabará con barreras arquitectónicas y se da respuesta a una demanda de los ciudadanos, que, según se indica, rechazan las construcciones con dúplex. Además, se mejorará el diseño de los edificios, al no estar tan condicionados por la necesidad de tener que vincular el ático a la planta inferior, si este espacio quiere destinarse a vivienda.

Otro de los cambios permite que se autorice la construcción de terrazas en las cubiertas, que en la actualidad está prohibido. En el informe elaborado para justificar la propuesta, se especifica que las terrazas forman parte del modelo de construcción tradicional durante siglos del casco histórico de Palencia, por lo que se recupera este particularidad arquitectónica de la ciudad. Las cubiertas deberán mantener la inclinación que exige la normativa y podrán cortarse para encajonar una terraza, que no estará al borde de la fachada, sino que deberá estar separada por un alero inclinado, con lo que no serán visibles desde la calle. La superficie máxima será del 20%.

Dificultad para cumplir la ley

El tercero de los cambios hace referencia a la altura de los edificios, que podrán elevarse hasta 40 centímetros, con el fin de que puedan cumplirse todas las normativas urbanísticas, puesto que muchos inmuebles tienen alturas que están por debajo de lo que establece la ley. Fundamentalmente afecta a los locales de las plantas bajas, que deben contar con aislamientos especiales, por lo que es necesario darles más altura. Los cambios no aumentan en ningún caso el volumen edificable ni la densidad de población. El cambio de los bajocubiertas permite redistribuir el mismo número de viviendas en dos plantas, pero no crear más, y la creación de terrazas o la mayor altura para los locales comerciales no incrementa la edificabilidad.