El Norte de Castilla

Estado actual de la iglesia de San Juan.
Estado actual de la iglesia de San Juan. / El Norte

San Juan de Paredes da un paso más para convertirse en un centro turístico

  • La idea de rehabilitar la iglesia ha sido finalista en el Concurso de Arquitectura Richard Driehaus

Aunque es solo una idea, parece que ha gustado. La recuperación de la iglesia de San Juan para usos turísticos ha merecido ser finalista del Concurso de Arquitectura Richard Driehaus –promovido por un financiero norteamericano enamorado del patrimonio español que, en una iniciativa inédita y generosa, ha convocado este certamen para contribuir a la recuperación de la arquitectura tradicional–.

Al concurso se habían presentado 44 ayuntamientos españoles, de lo que tres han sido premiados: Jaca (Huesca), Veger de la Frontera (Cádiz) y Grajal de Campos (León).

El jurado, formado por representantes del Ministerio de Fomento, el Ministerio de Cultura, el Consejo Superior de Arquitectos de España, INTBAU y el Premio Rafael Manzano analizaron cuidadosamente todas las candidaturas, entre los que quedó finalista Paredes de Nava. El proyecto propone la rehabilitación de la iglesia de San Juan, del siglo XV, que está situada en uno de los barrios de entrada a la población. El jurado consideró la propuesta de una «gran belleza y potencial», y anima al Ayuntamiento a presentarla en próximas ediciones», según un comunicado difundido ayer por los organizadores del concurso.

La propuesta presentada al certamen ha sido diseñada, a iniciativa del Ayuntamiento de Paredes de Nava, por la arquitecta Pilar Díez, que ha pretendido, según ha señalado tras conocerse el reconocimiento crear en los restos de la iglesia de San Juan «una infraestructura dotacional que pueda tener una gestión público-privada con el objetivo de que sea un centro productivo que genere empleo y esté vinculado al turismo». «Un sitio en el que se posibilite que se organicen eventos y experiencias vinculadas al bienestar, una infraestructura turística en definitiva», apostilló la autora de la memoria presentada al certamen. «Lo importante es que esos usos dialoguen con la ruina para respetar este espacio como está ahora, un diálogo entre la nueva arquitectura y el vacío», remachó la arquitecta.

Pilar Díez considera que el edificio tiene «muchas posibilidades porque puede dar cabida a todo, ya que tiene tamaño, aunque no hay cubiertas, más que una bóveda, pero sí están los arcos y una columnata». «Es un espacio polifuncional para que pueda haber eventos de todo tipo durante todo el año», apostilla.