El Norte de Castilla

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Jornan Zamora, entre dos jugadores del Melilla.Marta Moras

El Quesos Cerrato vuelve a sufrir para ganar

  • El equipo palentino de Baloncesto arranca el partido con un gran cuarto, pero termina venciendo por la mínima al Melilla (87-84)

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Parece que el Quesos Cerrato se ha abonado este año a sufrir. Si el pasado viernes vencía por la mínima al Tau Castelló, anoche hizo lo propio con un Melilla Baloncesto desaparecido al principio y protagonista al final. Sergio García sabía que había que tener cuidado con la plantilla melillense, pero en el primer cuarto parecía que los jugadores visitantes se habían cambiado, no eran esos que daban tanto miedo a Sergio García.

El partido no pudo empezar de mejor manera para los palentinos. Primero Pérez, luego Otegui y después Roma Bas ponían el 8-0 en el electrónico, lo que obligaba a Alcoba a pedir un tiempo muerto para reordenar la defensa. Tras la pertinente bronca, nada mejoró en las filas del Melilla, que veía cómo el Quesos Cerrato seguía y seguía anotando puntos. Roma Bas tenía ayer el día: metió once puntos en el primer cuarto. Blanch también se sumaba a la fiesta anotadora del Quesos Cerrato y ponía el 17-4 en el marcador a falta de 5:20 para la conclusión del primer periodo, que acabó con un claro 31-9.

Nada hacía presagiar en ese momento lo que ocurrió después. El segundo periodo comenzó mejor para los melillenses, que ya sí parecía que podían anotar con más fluidez. Tanto que Sergio García se vio obligado a pedir un tiempo muerto tras dos minutos y medio de juego. Barnes, que se había mantenido muy discreto en los primeros diez minutos, despertó e hizo suya la pintura, anulando a los pívots visitantes. Su intimidación fue clave para evitar que los melillenses consiguieran puntos ofensivos tras rebote. Los minutos seguían pasando y el juego del Quesos Cerrato ya no contaba con esa fluidez del comienzo. Aún así, se llegó al descanso con 50-33, marcador que daba algo de margen al conjunto colegial.

Tras el paso por los vestuarios, los jugadores morados salieron fríos, el ataque seguía bien, con Pérez y Blanch como guías en el camino. Pero en la defensa algo comenzó a ir mal y los melillenses se acercaron peligrosamente en el marcador. Amitad de cuarto empezaron a sonar las alarmas, el público se empezaba a mosquear y Sergio García veía cómo la ventaja del primer cuarto se quedaba reducida solo a diez puntos (58-48 a falta de cuatro minutos).

Se llegó al cuarto decisivo con el Melilla diez puntos abajo, tocaba sufrir, algo que parece ya habitual esta temporada. En la pista se vivió la locura, dos triples de Dani Rodríguez eran la mejor noticia para empezar los diez últimos minutos. Pero ya no hubo más buenas noticias. Melilla seguía con el objetivo de robar al Palencia una victoria muy importante para los colegiales. Con menos de tres minutos por jugarse, la ventaja disminuyó a cuatro puntos, luego Van Wijk la redujo a dos puntos (faltaba menos de un minuto para el final). La única opción para los melillenses era llevar a los palentinos a la línea de tiros libres y esperar los fallos. Pero los colegiales no fallaron y consiguieron sumar poco a poco para llevarse un ajustado partido, que parecía resuelto al principio pero se decidió en el último minuto.