El Norte de Castilla

Zona del columbario en el cementerio de Palencia.
Zona del columbario en el cementerio de Palencia. / Antonio Quintero

La incineración va
en aumento entre los palentinos

  • Casi cuatro de cada diez familias eligen este sistema

  • Las empresas funerarias opinan que la norma papal no influirá en la decisión sobre qué hacer con las cenizas

Los católicos que quieran atenerse a la doctrina de la Iglesia ya no podrán guardar la urna con las cenizas de un ser querido en un lugar de la casa, lanzarlas en el monte que tanto le gustaba, enterrarlas bajo su árbol preferido o convertirlas en joyas u otros artículos conmemorativos. El Papa Francisco dejó claro en la reciente instrucción ‘Ad resurgendum cum Christo’ (Para resurgir con Cristo), que las cenizas de los difuntos deben reposar en lugar sagrado, ya sea en el cementerio o en el columbario de una iglesia.

«Es una norma muy reciente y es difícil de prever cómo va a incidir, pero puesto que solo afecta a los católicos, y en un momento de laicismo como el actual, creemos no va a ser muy seguida», opina Julio Rodríguez, del Tanatorio de Palencia.

Es un criterio que comparten los representantes de otras empresas funerarias, como el Grupo San Millán y el Tanatorio Virgen del Carmen de Guardo.

El precepto se emite en un momento en el que el porcentaje de incineraciones en una provincia como esta es todavía bajo, pero va en aumento, según coinciden en afirmar los responsables de las empresas del sector. Julio Rodríguez indica que las incineraciones en la provincia se sitúan en el 35-40%.

En general, son las familias de la capital las que eligen en mayor número la incineración, mientras que en los pueblos se mantiene más el entierro tradicional, ya sea en el suelo, en nichos o panteones.

Por costumbre y por tradición

«Todavía prevalece la inhumación, pero cada vez se elige más la cremación», señala Gloria del Valle, del Grupo San Millán, que sitúa el porcentaje de incineraciones en el 30%. Y José Manuel García, del Tanatorio Virgen del Carmen, calcula que las cremaciones alcanzan el 35%.

La decisión de enterrar o incinerar se debe más «a la costumbre o a la tradición» que a creencias religiosas, y aunque es una práctica que se asocia con personas jóvenes, va también en aumento el número de personas de mayor edad, incluso avanzada, que manifiestan su preferencia por que se les incinere. «Sorprende ver a personas de 90 años partidarias de la cremación, como algún caso que he escuchado», afirma José Manuel García.

Los responsables de las empresas funerarias consultadas opinan que es una cuestión ideológica, ya que aseguran que tampoco hay tanta diferencia de precio entre un funeral con entierro tradicional y uno con incineración, y que lo que encarece los costes son los gastos del cementerio.

Así, el coste de un servicio funerario mínimo sería de 2.200 euros, que incluye el arca (féretro), y flores. En el caso de la incineración, el servicio es el mismo, puesto que también se utiliza caja, y se colocan flores. El coste es similar e incluye la cremación y la urna para las cenizas.

Factores que encarecen

Los empresarios del sector se quejan de la importante proporción que supone el IVA aplicado a estos servicios y que ha pasado del 8% al 21%. «Este no es un servicio de lujo, es algo que en un momento dado se necesita en todas las familias», subraya Gloria del Valle.

A partir de aquí, lo que encarecería el precio serían los gasto de cementerio –pese a que Palencia tiene unas tasas económicas–, en al menos 500 euros, incluidos derechos de inhumación, obras de cerramiento del nicho o panteón y elementos de marmolería e inscripciones, de forma que el precio medio de un entierro pude suponer entre 3.000 y 3.500 euros.

En estas circunstancias, elegir suelo sagrado para el entierro o para depositar las cenizas sí encarece el coste de la incineración respecto a lo que supone esparcirlas en algún lugar público, en uno propio o llevarlas a casa. Todo ello, teniendo en cuenta que la norma del Vaticano afecta solo a las personas de creencia católica y que la legislación española permite esparcir las cenizas o conservaras en el domicilio familiar.

En cuanto a las preferencias de los palentinos, si la familia dispone de concesión de sepultura en el cementerio «no se lo piensan», depositan las cenizas en su nicho o panteón. Una opción frecuente es llevarlas al cementerio del pueblo de origen del fallecido, donde suelen tener un espacio en el cementerio.

Columbario o jardín

Otra posibilidad es la de depositar la urna en el columbario del cementerio o en el propio tanatorio. Tanto el Grupo San Millán como el Tanatorio de Palencia disponen de columbario, y prueba del aumento de las incineraciones es que las dos empresas se plantean ya una ampliación de este espacio.

En el caso del tanatorio de Palencia tienen también un espacio en la zona ajardinada para esparcir las cenizas. En el llamado ‘Jardín del recuerdo’, donde hay un pequeño monumento, se pueden dejar los restos, bien con una ceremonia con la familia o sin los familiares. «Hay personas que prefieren desprenderse totalmente de los restos y no quieren llevarlos ni a casa ni a ningún otro lugar», argumenta Julio Rodríguez.

Otra elección es la de llevarse las cenizas para guardarlas cerca de la familia o esparcirlas en algún lugar vinculado sentimentalmente al fallecido o elegido por la familia.