El Norte de Castilla

Carlos Rodríguez Ruiz, en el taller de Villaldavín donde fabricaba las tablas.
Carlos Rodríguez Ruiz, en el taller de Villaldavín donde fabricaba las tablas. / Manuel Brágimo

Fallece el piloto de parapente que sufrió un accidente en Pomar de Valdivia

  • Carlos Rodríguez Ruiz regentaba en Villaldavín un taller donde fabricaba a mano tablas de surf con ruedas que exportaba a numerosos países

El piloto de parapente que resultó el pasado 26 de octubre herido grave en las dos piernas al caerse en las inmediaciones de la Cueva de los Franceses, cuando practicaba este deporte falleció ayer en el Complejo Asistencial de Burgos, donde fue ingresado.

El accidente ocurrió sobre las siete de la tarde en el término municipal de Pomar de Valdivia, en el norte de la provincia de Palencia. El herido fue atendido de unas lesiones graves en las dos piernas, a través de un operativo en el que intervinieron la Guardia Civil, los bomberos de la Diputación de Palencia y las emergencias sanitarias del Sacyl –un médico del centro de salud de Aguilar de Campoo y una UVI móvil–. Como consecuencias de esas heridas, fue trasladaso al hospital burgalés, donde falleció ayer. Al parecer, sufrió también un golpe en la cabeza que le ha mantenido en un estado de gravedad del que finalmente no se ha recuperado.

La persona fallecida es Carlos Rodríguez Ruiz, de 49 años, un empredendor originario de Barruelo de Santullán que se estableció hace cinco años en Villaldavín, una pequeña pedanía de Perales, donde montó un taller de fabricación de tablas de surf con ruedas, en inglés ‘longskate’. El fallecido era técnico del ámbito profesional de la madera que en tiempos de crisis se centró en su taller de capintería artesanal. Además, era amante de los deportes al aire libre, y practicando uno de ellos sufrió el trágico accidente.

Desde Villaldavín exportaba las ‘longskate’ a numerosos países, como Australia, EE UU, Argentina, Canadá, Panamá, Francia o Alemania. Con la denominación de ‘Long Rodríguez’ patentó una de las escasas marcas de los denominados ‘longboards’ artesanos que hay en España y, al más puro estilo clásico, ha diseñado y acomodado a las nuevas tendencias urbanas «tablas de medidas grandes y con un giro enorme, que hacen sentir la sensación de ‘surfear’ sobre asfalto», según explicó él mismo en una entrevista recogida por El Norte de Castilla en mayo de 2015.

Durante varios años, Carlos Rodríguez impartió, a través del servicio público de empleo Ecyl de la Junta, cursos de formación de su oficio artesano, pero la financiación se vio muy recortada por lo que se centró en el taller de artesanía, con el que estaba dado de alta en la Agencia de Desarrollo Económico (ADE), en Villaldavín.

Los encargos le llegaban fundamentalmente del extranjero, donde el artesano ha vendido el 60% de las 81 tablas confeccionadas en los últimos cuatro años, según la información del periódico.