El Norte de Castilla

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Grupos de personas junto a los panteones adornados, este martes. / Antonio Quintero

La ciudad más visitada

  • Miles de palentinos han poblado las calles de un cementerio profusamente adornado en este Día de Todos los Santos

María ha asistido a la misa de mediodía en el cementerio de Nuestra Señora de los Ángeles acompañada de su marido y su hija. Luego, han visitado la tumba de los padres de ella y de los abuelos de su marido.«Hemos venido unos días antes para limpiar y poner flores», indica esta palentina que también se acerca al cementerio alguna otra vez durante el año. Como ella, miles de vecinos junto con familiares se han desplazado a un cementerio profusamente adornado en la mañana soleada de Todos los Santos, y han llenado las calles de esta ciudad de conversaciones, saludos, paseos con flores y niños correteando y jugando a esconderse tras las cruces y monumentos funerarios.

  • Día de Todos los Santos en Palencia (1/2)

  • Día de Todos los Santos en Palencia (2/2)

«La sensación es mucho mejor cuando se ve lleno de gente y de flores, y que la mayoría de los fallecidos tienen compañía. Es muy triste cuando se viene en invierno y muchas tumbas están vacías o con flores resecas. Hay gente que solo se acuerda en estas fechas», indica María, que prefiere que no figuren sus apellidos.

Uno de los escasos túmulos sin flores es el que representa un féretro de piedra, con una efigie humana también de piedra sobre él, y un perro ya desdibujado a sus pies. Es la tumba del vizconde de Villandrando, cerca de la entrada, que se trasladó desde el antiguo cementerio de La Carcavilla. Aunque que con las inscripciones ilegibles por el paso de los años, no es la más antigua. Se dice que anterior a esta es otra próxima que está en el suelo con una cruz herrumbrosa sobre la tierra. Data del año 1944, según indica uno de los empleados del cementerio, y corresponde a una mujer que murió atropellada por un coche y a la que el Ayuntamiento le regaló la sepultura.

Alguien sí ha tenido el detalle de poner flores en el monumento en memoria de los niños que reposan en el cementerio, una escultura reciente, de Sergio García, situada a la entrada.

Entre los elementos decorativos predominan imágenes de Cristo en la Cruz, de la Virgen, ángeles o la cruz con un lienzo. Junto a ellos se han incorporado modernos diseños de mármol o granito, mientras permanecen los grandiosos monumentos funerarios, como el que emula una pequeña catedral, incluso con una vidriera, en el que yace Narciso Rodríguez Lagunilla, teniente de navío y que fuera presidente de la Diputación, senador y gobernador, fallecido en noviembre de 1968. En frente, otra destacada construcción funeraria, con la tumba en el suelo de Fulgencio García Germán, fallecido en 1959. Y poco antes, se erige un gran monolito que hace de peana para un busto en lo alto, dentro de un recinto con verjas de hierro, de la familia Fuentes Aspurz.

En su recorrido por el cementerio, la mayoría del los visitantes pasan sin prestar atención a estos monumentos, pero de cuando en cuando hay curiosos que se detienen y observan la o obra y la inscripción.

En los alrededores del camposanto, una docena de policías locales han regulado el intenso tráfico en diferentes turnos, sin que se hayan producido incidentes, según indican. En los momentos puntuales de mayor aglomeración, se ha cortado el tráfico en la avenida de los Derechos Humanos, para desviarlo por otras calles adyacentes y evitar atascos.

Igualmente, los autobuses especiales al cementerio han circulado llenos a lo largo de toda la mañana, indica Miguel Martínez, uno de los conductores. Este trabajador de Palbús señala que no ha habido grandes esperas, dada la frecuencia de salidas de los vehículos.