El Norte de Castilla

Algunos visitantes observan los panes en uno de los puestos del la feria, el pasado día 15.
Algunos visitantes observan los panes en uno de los puestos del la feria, el pasado día 15. / M. Brágimo

Los panaderos de Palencia quieren organizar ferias en la provincia

  • Los fabricantes mantienen la apuesta por promocionar la fabiola tras el éxito de la primera cita en la Plaza Mayor

El éxito de la reciente Feria del Pan de Palencia dedicada a la fabiola ha animado a la Asociación Provincial de Fabricantes de Pan de Palencia a mantener esta cita anual como uno de los actos destacados que se celebran durante una semana con motivo del Día Mundial del Pan. Pero, además, los panaderos se ha propuesto organizar otras dos ferias anuales, que completen la difusión del producto, y en particular de la fabiola, en otros puntos de la provincia, según indicó el presidente de la asociación, Bizien Serrano.

La idea es que, puesto que ya está asentada la de Grijota, se celebre una feria en el norte, en Aguilar, Cervera u otra localidad de La Montaña, y otra en la zona del Camino de Santiago, incluso en Saldaña, señaló el presidente.

Bizien Serrano considera que la fabiola es una variedad conocida en la provincia, pero cree necesario incidir en que se le reconozca también oficialmente con un sello de garantía, al igual que se ha hecho de panes propios de otros lugares, como la hogaza de León.

Serrano indica que los trámites ya están avanzados y confía en que a finales del próximo año la fabiola tenga ya la Marca de Garantía, un distintivo que acredita que esta barra de pan bregado «se elabora con los procesos e ingredientes establecidos». Tal como recuerda este panadero, la fabiola se elabora con harina, agua, sal, masa madre y manteca –único pan tradicional que lleva este componente, lo que le da una textura y sabor característicos–. Con 350 gramos de masa, se puede presentar en forma de picos o lisa.

La asociación de panaderos agrupa a 30 fabricantes, gran parte son de la provincia y dos de la capital. Los asociados son la mayoría de los que se dedican a esta actividad en Palencia, un total de 40, después que de que este año se hayan producido tres cierres por jubilación, sin que hubiera otros profesionales que dieran continuidad al negocio. «La falta de relevo generacional es uno de los principales problemas que afectan al sector», afirma Bizien Serrano.

«Aunque a mí me apasiona, es un trabajo duro, por el horario de elaboración», reconoce este profesional, para el que la elaboración de pan «es un negocio muy bonito». La falta de jóvenes que se incorporen al sector de panadería afecta a toda la provincia, remarca el presidente de la asociación.

Tras unos años de descenso del consumo, desde hace tres se registra un repunte, y en Palencia se mantiene por encima de la media nacional, con 47 kilos de por habitante y año, frente a los 41-42 en que se sitúa la media nacional.

El presidente de la Asociación de Panaderos explica que en provincias como esta no supone gran competencia la venta de pan en grandes superficies «porque el ritmo de vida más pausado permite a los palentinos esperar en la panadería tradicional para comprar el pan».

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