El Norte de Castilla
L.a hija de la mujer desaparecida sostiene un cartel con la imagen
L.a hija de la mujer desaparecida sostiene un cartel con la imagen / M. de la Fuente

La investigación sobre la mujer desaparecida en Villada hace hoy cinco años sigue encallada

  • El rastro de María López, de 95 años, se perdió el 22 de octubre de 2011, cuando salió a pasear por la acera de la residencia de mayores en la que vivía

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Tal día como hoy, pero hace ya cinco años, desapareció en Villada María López Mosquera, la mujer de 95 años que aquella tarde salió a dar un paseo por la acera de la residencia de mayores Casado del Alisal de la localidad, donde vivía, y no regresó. La pregunta sigue en el aire, un lustro después. ¿Dónde está María? ¿Qué le pasó aquel día en que se perdió su rastro? Nadie lo sabe. Tampoco la Guardia Civil, que en estos cinco años ha movilizado sin éxito patrullas, helicópteros, buzos y perros. Vecinos, cazadores de la zona, voluntarios... Nadie se quedó cruzado de brazos en el municipio, todos colaboraron en su búsqueda. Pero cinco años después, el hilo de la investigación de la Benemérita sigue desenrrollándose en círculos concéntricos sin éxito, sin nuevas pistas que consigan desencallar las pesquisas.

La Guardia Civil mantiene como tesis más probable que María esté en la zona en la que desapareció, en ese radio de distancia que su movilidad reducida le permitiese andar, con su bastón como apoyo. Oculta a los ojos, a pesar de que se haya rastreado ese terreno palmo a palmo, convertida ya en restos humanos. Pero ninguna hipótesis se descarta, y el trabajo de la Guardia Civil no ceja. Ha habido batidas y continuará habiéndolas, pues el instituto armado no cerrará nunca la investigación, así pasen los años. «Se ha rastreado toda la zona varias veces, y con gente distinta, se han vuelto a hacer entrevistas... La investigación no se cierra hasta que no se haya esclarecido el caso. Si aparecen restos dentro de 40 años y el ADN corresponde con el de la persona desaparecida, se reactivará, pero ahora mismo no hay por donde tirar, a no ser que aparezca algo», se señala desde la Comandancia de la Guardia Civil.

«María López era una persona muy educada en el trato, que se dedicaba a sus cosas y que tenía una vida muy monótona. Con dos o tres personas tenía más relación, pero una relación muy obligada, de mesa en el comedor o de paseo, pero nada más, era muy independiente. Ella no podía andar dos kilómetros, pero iba a la plaza a hacer sus cosas como todo el mundo, a por sus revistas... Le gustaba estar mucho en su habitación», incidía meses después de su desaparición María Jesús Calleja, una trabajadora social de la residencia de mayores Casado del Alisal.

Nada extraño en el día a día de cualquier persona mayor, vamos, lo cual hace más rara aún su desaparición. Afección sobrevenida, desorientación y accidente, rapto, atropello, robo... «Trabajamos en todas las hipótesis y en ninguna en concreto, tanto en que se trate de una desaparición voluntaria, como involuntaria», se limita a apuntar la Guardia Civil, que ha buscado en los sitios más remotos, ha empleado todos los medios y sigue sin pistas.