El Norte de Castilla

Marta Gómez.
Marta Gómez. / Manuel Brágimo

«Los edificios han mejorado, pero se crean tensiones en las comunidades»

  • La presidenta del Colegio de Administradores de Fincas de Palencia, Marta Gómez, analiza el sector

Economista con más de 30 años de ejercicio profesional, Marta Gómez preside el Colegio Oficial de Administradores de Fincas de Palencia, con 26 inscritos, desde el pasado mes de abril. La representante del colectivo ha visto cómo las modificaciones legales han agilizado las mejoras en las comunidades de vecinos, pero también las tensiones que han provocado los desembolsos en plena crisis.

–¿En qué consiste el trabajo de los administradores de fincas?

–Nuestra función es la gestión de las comunidades de propietarios. Tenemos competencias como administradores, en el giro y cobro de recibos, de nóminas y de la Seguridad Social de los trabajadores a cargo de la fincas que administramos, así como la contratación y control de actividades, como la limpieza, la reparaciones o las instalaciones. Los administradores convocamos y asistimos a las juntas y gestionamos los impuestos y subvenciones que atañen a la comunidad vecinal.

–¿Cómo ha incidido la actualización de la ley de propiedad horizontal aplicada hace tres años?

–Lo que más ha variado es lo referente a los quórum a la hora de aplicar mejoras en aspectos como la accesibilidad a los edificios. Los artículos 9 y 10 establecen que no se requiere el acuerdo de la junta de propietarios para cualquier mejora de carácter general en esta materia.

–¿Se trata, sobre todo, de la instalación de ascensores?

–Sí. Colocar ascensores es obligatorio. Pero también hay edificios que los tienen y además hay hasta ocho o diez peldaños para llegar hasta él desde la calle. Eso también es una barrera para la accesibilidad, que hay que subsanar.

–¿Eso ha contribuido a agilizar las mejoras necesarias?

–Efectivamente. Las ha agilizado, pero también ha creado tensiones, porque son obras caras. Suponen bastante dinero y afectan sobre todo a edificios antiguos, que también tienen que adaptarse a las normas en materia de obras, y todo es un goteo de dinero. Hay que tener en cuenta que, por lo general, las personas que viven en estos edificios son mayores, con ingresos limitados en muchos casos. Entonces, la situación les ahoga.

–Estas intervenciones tienen subvenciones de la administración...

–Sí las hay. Pero, en definitiva, las obras primero hay hacerlas y pagarlas, y luego, a ver si se cobra la ayuda, porque después casi nunca hay dotación presupuestaria.

–¿Es Palencia una ciudad en la que la gestión de fincas es más fácil dado que las comunidades de propietarios no son excesivamente grandes?

–Creo que es exactamente igual que en otras provincias, porque también aquí hay menos administradores de fincas.

–¿Y en cuanto a la gestión de la propia comunidad de vecinos?

–También es igual. Lo que cuesta es arrancar en una comunidad. Una vez que está en marcha, no importa tanto el número de vecinos que sean.

–¿Es más problemática una comunidad con edificios de nueva construcción o las antiguas?

–Desde luego, las antiguas. Dan más trabajo, porque tienen que hacer muchas más obras, muchas más mejoras. Ahí no importa que sean cinco vecinos o cincuenta. Si es necesario retejar, hay que hacerlo; elaborar los presupuestos igual, establecer las derramas si son necesarias, pasar los recibos...

–¿Cuáles son los principales conflictos en una comunidad, los económicos o de convivencia?

–De todo. Desde los vecinos que no quieren hacer cambios en el portal porque les gusta así, hasta los que no quieren hacer el cambio por cuestiones económicas.

–¿Hay muchos vecinos morosos con la comunidad?

–Sí. Bastantes.

–¿Es un problema de siempre o se ha generado con la crisis?

–Siempre los ha habido. Pero en los últimos años, sí se ha percibido que se ha acrecentado la morosidad a causa de la crisis, sí.

–¿También se han recortado las mejoras en las comunidades en estos años de estrecheces económicas?

–Sí. También. Ha sido uno de los principales motivos de que los vecinos sean reacios a hacer mejoras, incluso las necesarias de accesibilidad. Porque, claro, un ascensor viene a costar en torno a cien mil euros, y eso es mucho dinero.

–¿Aceptan los vecinos las propuestas del administrador o son reacios a colaborar?

–Son colaboradores. En general, hacen caso de las propuestas y sugerencias. Es verdad que nosotros estamos en contacto con el presidente de la comunidad, y luego en las juntas se exponen los asuntos. Pero los vecinos suelen ser receptivos.

–¿Es frecuente el fraude de administradores hacia las comunidades de propietarios?

–De administradores colegiados no tengo constancia que se haya dado ningún caso. Por lo menos, a través del colegio, no han llegado denuncias. De las personas ajenas al colegio, no puedo hablar, porque he oído cosas, pero no lo sé. Es un ámbito en el que hay mucho intrusismo, y de los casos que he oído que se quedan con el dinero de la comunidad, son intrusos. Es responsabilidad de la comunidad saber a quién contrata.