El Norte de Castilla

La mujer herida grave en el accidente de Dueñas ya enviudó hace 25 años

Imagen del coche siniestrado.
Imagen del coche siniestrado. / M. BRÁGIMO
  • En el siniestro en la A-62 murieron su marido y su madre

  • Viajaban desde Peleagonzalo, en Zamora, hacia Ermua (Vizcaya), donde residían

Hay personas con las que la tragedia se ceba, como es el caso de Teresa A. G., la mujer de 64 años que en la madrugada de este jueves resultó herida grave en el accidente de tráfico ocurrido en el término municipal de Dueñas, en el que murieron su marido y su madre. Y es que, según comentaba un vecino de la localidad zamorana de Peleagonzalo, Teresa A. G., que perdió en el siniestro a su marido, José Joaquín V. C. y a su madre, Teresa G. R., «ya había enviudado hace unos 25 años». «Su primer marido murió de infarto cuando se fue a trabajar», decían los vecinos, que incidían en que en Peleagonzalo Teresa A. G. tiene también a una tía.

Regresaban a Ermua, en Vizcaya, después de haber pasado una más de las largas temporadas que pasaban en la casa de Peleagonzalo. Solían ir a esa localidad zamorana en abril o mayo, y allí permanecían el verano hasta pasado el Puente de Todos Santos, pero en esta ocasión Teresa A. G., de 64 años, andaba con un brazo «fastidiado», según hacían hincapié ayer los vecinos, y quería operarse en el País Vasco.

También su madre, Teresa G. R., de 88 años, natural de Peleagonzalo –municipio situado a unos 11 kilómetros de Toro– y propietaria de la vivienda en la que habían disfrutado del estío, quería que la tratasen en el País Vasco de una hernia que le estaba dando guerra y por esos problemas de salud, habían adelantado el regreso a Ermua. Pero no llegaron a la localidad vizcaína. La tragedia se cebó con ellos cuando el coche que conducía José Joaquín V. C. de 66 años, marido de Teresa A. G. y yerno de Teresa G. R., se salió de la vía por el margen izquierdo en la A-62, a la altura del término de Dueñas, chocó contra una rotonda y volcó, falleciendo en el accidente José Joaquín V. C. y Teresa G. R., que viajaba detrás, mientras que Teresa A. G., que lo hacía como ocupante del asiento delantero, resultó herida grave y fue trasladada al Hospital Río Carrión de Palencia.

El suceso se produjo en torno a las 01:00 horas del jueves en el punto kilométrico 96,800 de la autovía A-62, en sentido a Burgos, cuando el vehículo Citroën Xsara Picasso con matrícula 5222-CPB se salió de la calzada como consecuencia de una distracción del conductor, según la hipótesis de la Subdelegación del Gobierno, colisionando contra una bionda de la autovía y volcando. Los tres ocupantes del coche llevaban el cinturón de seguridad puesto, pero a José Joaquín V. C. y a Teresa G. R. no pudo salvarles la vida.

Hasta el lugar se desplazó una UVI móvil de Emergencias-Sacyl, una ambulancia de soporte vital básico y el facultativo del centro de salud Venta de Baños, que al llegar vieron cómo había una persona atrapada en el vehículo, por lo que dio aviso a los bomberos del Parque de Palencia y a los bomberos de la Diputación, que envió efectivos del parque de Venta de Baños.

El personal sanitario confirmó en el lugar el fallecimiento de José Joaquín V. C. y de Teresa G. R., y atendió a Teresa A. G., antes de que fuera trasladada en UVI móvil al Hospital Río Carrión de Palencia. Los cadáveres fueron trasladados al Tanatorio de Palencia, donde les fue practicada la autopsia.

Peleagonzalo, próximo a Toro

La muerte de José Joaquín V. C. y de Teresa G. R. ha causado una gran consternación tanto en el municipio zamorano de Peleagonzalo como en el vizcaíno de Ermua. Teresa G. R. era natural de este pueblo próximo a Toro, pero emigró hace muchos años al País Vasco con su marido ya fallecido por trabajo, y también con su hija Teresa A. G., que allí conoció a su marido, José Joaquín V. C., de Monforte de Lemos (Lugo).

Teresa G. R. no renunció nunca a sus raíces y pasaba todos los veranos en su casa de Peleagonzalo, adonde iba con su hija y con su yerno, ya jubilado. Y si José Joaquín y su mujer se iban unos días en verano a Galicia, de donde era él, eran los dos hijos de Teresa A. G. quienes se encargaban de que la abuela estuviera atendida.

En el barrio de Ongarai de Ermua, donde la pareja vivía con la abuela y con los dos hijos de Teresa A. G., los vecinos lamentaban el triste suceso que ha segado dos vidas.