El Norte de Castilla

Hornacina en la que estaba la Virgen.
Hornacina en la que estaba la Virgen. / ANTONIO QUINTERO

Sacrilegio con una imagen de la Virgen en Palencia

  • Aparece decapitada y sin manos la talla que adorna una hornacina de la calle Ignacio Martínez de Azcoitia

Ocurrió durante el pasado fin de semana, posiblemente en la madrugada del sábado, por lo que el hecho ha sido calificado como «acto de vandalismo», aunque el objeto no deja de ser una imagen religiosa, lo que le convierte en un «acto de sacrilegio». La imagen de la Virgen que decora una hornacina en la calle Ignacio Martínez de Azcoitia, en una pared lateral de la iglesia de San Francisco, ha sido decapitada y arrancadas las manos.

Los religiosos jesuitas, que gestiona la iglesia de San Francisco, fueron avisados de estos destrozos y procedieron inmediatamente a la retirada de la imagen. El superior de la comunidad, Eusebio Gil, ha señalad este jueves que «la cabeza ha sufrido un corte perfecto, y que ha quedado intacta, no así las manos que sí han sufrido más daños».

La comunidad tiene previsto restaurar la obra y posteriormente decidirá si se la vuelve a colocar en la hornacina. «Cuando hemos limpiado la hornacina, la gente que pasaba no preguntaba si la íbamos a colocar otra vez», reconocía Eusebio Gil.

Desde que se instaló esta imagen mariana en la calle, la veneración hacia ella ha ido creciendo. La talla está creada en yeso y el autor fue el hermano Prado, jesuita que perteneció a la comunidad palentina, aunque falleció en la residencia que la orden tiene en Villagarcía de Campos (Valladolid). Precisamente, fue a raíz de su fallecimiento cuando la imagen llegó a Palencia y se decidió colocarla en este espacio, que pudo ser una puerta de acceso a la iglesia.

La veneración hacia la talla mariana se complementó con la costumbre de tirar monedas a través de la verja. De hecho, cuando los jesuitas, alertados por el acto vandálico se percataron de que los autores no se habían llevado las monedas, por lo que se descarta que el móvil no ha sido el robo.

Eusebio Gil reconoce que en alguna ocasión sí han abierto la verja para recoger el dinero, pero nunca se había dañado la imagen de la Virgen.