El Norte de Castilla

Declarado culpable el acusado de la muerte de dos mujeres palentinas

El acusado, durante el juicio celebrado esta última semana.
El acusado, durante el juicio celebrado esta última semana. / MANU CECILIO
  • En su veredicto, el jurado popular le culpabiliza de dos asesinatos con alevosía y parentesco a su mujer y a su suegra, naturales de Vertavillo

  • Le considera también responsable de daños por incendio al provocar un fuego en su carpintería

Ya hay veredicto del crimen de Abadiño. Por unanimidad, el jurado popular ha declarado a Benito Quintairos culpable de asesinar a su mujer y a su suegra el 10 de diciembre de 2014 en su domicilio de la localidad vizcaína, con las agravantes de alevosía y parentesco. Los miembros del tribunal, compuesto por nueve ciudadanos, también le consideran responsable de otro delito de daños por incendio, al provocar un fuego en la carpintería de la que era copropietario para simular un asalto y encubrir los crímenes y que causó desperfectos en dos empresas colindantes.

El jurado, integrado por seis hombres y tres mujeres, ha dado a conocer esta mañana su veredicto tras iniciar las deliberaciones este martes pasado, una vez concluida la vista oral que arrancó el día 10 en la Audiencia vizcaína para juzgar a Benito Quintairos por el asesinato de Mari Luz Alejo, de 58 años, y su madre, Amelia Rodríguez, de 88, naturales de la localidad palentina de Vertavillo.

Tanto la Fiscalía como la Abogacía del Estado, la acusación particular en representación de la familia y la acción popular de la asociación Clara Campoamor han defendido que el acusado cometió dos delitos de asesinato con alevosía y agravante de parentesco, por los que han solicitado una pena de 20 años de prisión por cada uno de ellos, a los que suman otros tres por un delito de daños.

Su defensa, por su parte, ha defendido que se trataba de dos delitos de homicidio y que su representado actuó como consecuencia de un «arrebato» y, además, confesó los hechos. Por ello, solicitaba una pena de diez años por cada una de las muertes.

El pasado lunes, en su alegato final, Quintairos negó que los hechos estuvieran planificados y dijo que «salió así», tras una discusión por motivos económicos. «Acepto y necesito la pena que me caiga, sé lo que he hecho y cómo lo he hecho», aseguró. Por contra, los investigadores y expertos que comparecieron en el juicio aseguraron que el doble crimen fue cometido con premeditación y que las víctimas no tuvieron oportunidad de defenderse.