El Norte de Castilla

Los agricultores de Palencia insisten en que vuelve a haber una plaga de topillos

El agricultor de Villarramiel Miguel Tadeo, en una de sus tierras.
El agricultor de Villarramiel Miguel Tadeo, en una de sus tierras. / Antonio Quintero
  • Los trabajadores del campo exigen a la Junta que autorice las quemas de rastrojos para reducir la población de roedores

El director general de Producción Agropecuaria de la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta, Jorge Llorente, aseguró el pasado 6 de agosto en Villarramiel que no había riesgo de plaga de topillo campesino, y añadió que se estaban realizando labores de vigilancia y control en cerca de 600.000 hectáreas en la región. Jorge Llorente afirmó que el 20% de la superficie controlada por la Junta, correspondiente a la zona de Tierra de Campos, se estaba vigilando «con mayor intensidad», y recalcó que, en ese momento, la preocupación se ceñía a «saber los datos reales y vigilar». Dos meses más tarde de aquella visita del director general de Producción Agropecuaria, los agricultores palentinos de Tierra de Campos insisten en que hay plaga de topillos, e insisten en pedir a la administración regional la quema controlada de rastrojos, solicitud que parece tener ahora más visos de ser atendida.

«Se habla de plaga cuando la densidad es más de 200 topillos por hectárea, lo cual, hablando de estos roedores, puede ocurrir sorpresivamente, porque su ciclo reproductivo es de 21 días y con camadas de hasta doce crías. Por lo tanto, lo que digamos hoy, no vale para nada. Por eso la Junta hace un control continuo, la vigilancia es permanente a través del Observatorio de Plagas y su red de alertas, que creó la Consejería. En Palencia, en concreto, hay seis zonas de especial atención, y es lo que hace, un seguimiento conjunto que, a fecha de hoy, indica que donde más necesario puede ser actuar es en la zona de Tierra de Campos. Aún no está nada declarado oficialmente, pero no descartamos nada. Estamos trabajando en una hipotética quema en las zonas de reservorios donde se esconden estos roedores», afirma el delegado territorial de la Junta, Luis Domingo González, que circunscribe la actuación a la zona en la que en su día estuvo el director general de Producción Agropecuaria.

«Es la zona suroeste de la provincia, ahí se puede establecer la quema de maleza y linderos en los reservorios. No tardaremos mucho en tomar una decisión para actuar en linderas, cunetas, regatos, en las zonas de regeneración y dispersión», añade Luis Domingo González, que no descarta tampoco otras actuaciones para diezmar a la población de topillos.

«Los rodenticidas ahora mismo están prohibidos, pero no descartamos nada. Ahora mismo estamos a expensas de que el Observatorio de Plagas dictamine las medidas que tenemos que implantar, pero puede ser en ocho o diez días», añade el delegado territorial de la Junta, que considera que con esas quemas controladas se logra «tres bondades» en la lucha contra estos roedores.

«El estress, que evita su capacidad de reproducción; se elimina el alimento en esos lugares, y la propia claridad, al efectuar esas quemas controladas, también les expone más a la actuación de las rapaces», apostilla Luis Domingo González, que incide en que no se trata de eliminar totalmente los topillos, sino de controlar su reproducción, y ninguna medida por sí sola es válida. «Hablamos de estas quemas, pero también de la instalación de posaderas para las aves rapaces; de las prácticas aconsejables para los agricultores, como la rotación de cultivo, el retraso de las siembras otoñales, eliminar la cubierta vegetal, anegar en la medida de lo posible las parcelas... El comité científico de lucha contra las plagas agrícolas en breve nos dirá cuál de todas estas medidas se pone en marcha, aunque ahora mismo la que tiene más visos de materializarse es la quema controlada de los reservorios», concluye Luis Domingo González.