El Norte de Castilla

Los sindicatos alertan del envejecimiento del servicio de vigilancia en La Moraleja

Centro penitenciario de La Moraleja, en Dueñas.
Centro penitenciario de La Moraleja, en Dueñas. / ANTONIO QUINTERO
  • Aseguran que incidentes como la pelea entre casi la mitad de los reclusos de un módulo ocurrida en el verano aconsejan más plantilla y más joven

No son habituales en el centro penitenciario, pero peleas como la que ocurrió este verano en el Módulo 4, uno de los módulos de régimen ordinario más conflictivos de la cárcel de La Moraleja, en Dueñas, con la intervención en ella de más de veinte reclusos, casi la mitad de los presos del módulo –la trifulca se produjo entre presos musulmanes y españoles, y hasta doce de ellos fueron aislados en días sucesivos–, evidencian que es muy necesario un servicio de vigilancia reforzado en la prisión y que los funcionarios de esos grupos de vigilancia tienen que estar en plenitud física, no un tanto mermados ya por los años. Y es que, según se apunta desde el sindicato Acaip, el 80% de los funcionarios del servicio de vigilancia cuenta con una edad superior a los 50 años, lo que, unido a la congelación del número de funcionarios en plantilla «desde hace cinco o seis años» y a que la edad de la mayor parte de los internos conflictivos es inferior a los 40 años, resulta cada vez más un problema, si bien se hace hincapié en que la cifra de reclusos en el centro penitenciario de Dueñas permanece estable, muy ligeramente por encima del millar.

Al envejecimiento de la plantilla de funcionarios en los grupos del servicio de vigilancia –dos grupos de mañana y tarde y uno de noche que rotan, cada uno con poco más de 25 funcionarios, y un grupo de unos veinte funcionarios que solo trabajan de día– hay que sumar la reducción diaria de efectivos por el descuento de días de vacaciones, de descansos, días por antigüedad o por asuntos propios. «Desde hace seis años, todos los días hay en el centro penitenciario de La Moraleja entre ocho y diez funcionarios menos, porque antes los grupos eran de más de treinta personas y ahora son de unos 27 o 28 funcionarios», se apostilla desde el sindicato Acaip.