El Norte de Castilla

Un fisioterapeuta ayuda a un usuario de la residencia ante el recorrido en bici de montaña en la pantalla virtual.
Un fisioterapeuta ayuda a un usuario de la residencia ante el recorrido en bici de montaña en la pantalla virtual. / Enrique Camina

Servicios sociales avanzados en Palencia

  • La residencia Clece de Venta de Baños imparte un pionero programa de prevención de caídas

Angelines Tórrez, de 81 años, tiene un cesto de estrellas de fieltro de colores en su regazo mientras está sentada en una de las salas de actividades. Enfrente un panel en la pared, del que cuelgan unas cintas con unas pinzas. La terapeuta profesional Laura Urueña le indica que efectúe un ejercicio que ya tiene ensayado. Tiene que levantarse con cuidado, llevar la estrella verde hasta la pinza y colocarla, y después volverse a sentar con cuidado. Un poco más arriba de las pinzas, aparecen unos paneles con unas telas con cremalleras para que el ejercicio consista en subirlas y bajarlas, siempre manteniendo el equilibrio. Evangelina Merino lo hace mejor imposible, demostrando que tiene cada día más confianza en sí misma, destellando seguridad, la que no se presume a un nonagenario.

Mucha ‘culpa’ de ese refuerzo de la seguridad la tienen la terapeuta ocupacional y el fisioterapeuta Carlos de Celis, quienes trabajan codo con codo para lograr avances que mejoren la calidad de vida de estos mayores. De hecho, lo están consiguiendo, también a partir de poner en marcha en los últimos meses un pionero programa de prevención en caídas.

La necesidad de este programa surgió desde el departamento de rehabilitación de la residencia Clece de Venta de Baños ante el aumento de caídas detectado en un corto periodo de tiempo.

El taller, que está teniendo una excepcional acogida entre los participantes, tiene cuatro partes. La primera es la virtual, orientada a la rehabilitación de las personas que han sufrido por ejemplo un ictus y otros mayores con dificultades propias del envejecimiento.

Así, José Antonio Caballero, sentado en un enorme balón de pilates sobre el que debe mantener el equilibrio, se enfrenta a un sinuoso recorrido de montaña en bicicleta en el programa de ordenador ‘GoPro’ de realidad virtual muldimensional. Este residente, con una falta de visión casi total, asegura que ha mejorado ostensiblemente desde que participa en este taller.

El programa de prevención de caídas arrancó hace un año a través de otro de estimulación virtual, y es que la gran pantalla táctil en la que los usuarios que mejor se manejan leen hasta el periódico sirve para otros muchos ejercicios, «para que su cerebro asimile lo que está viendo», apunta el fisioterapeuta. El ejercicio cognitivo con el físico están totalmente interrelacionados en este programa de prevención de caídas, cuya segunda parte está formada por actividades de motricidad fina y otras en superficies inestables. José María Martín, de 90 años;Lucio Nogales, de 77, y Azucena Sáez, más coqueta con su edad, hacen una demostración de su destreza para caminar con obstáculos y descalzos sobre unas alfombras de lana y otras superficies para incrementar los estímulos sensoriales.

El trabajo en el suelo, para mejorar destrezas motrices y sensitivas, protagonizado en esta ocasión por Julio Maté, de 72 años, que tras dos caídas en su casa acudió a la residencia Clece-Venta de Baños para la rehabilitación y ya se enroló en el proyecto. «El perfil más adecuado de usuarios para estos talleres es el de personas semiautónomas con las que trabajar para que no pierdan capacidades o incluso para que recuperen algunas», explica la terapeuta.

El taller se completa con un juego de tres en raya a través de aros en el suelo a los que los participantes lanzan unos pañuelos a modo de fichas, una actividad lúdica que les motiva a moverse también con habilidad para afianzar su seguridad y prevenir las caídas.

Juegos lúdicos se entremezclan en este programa de prevención porque en el centro todo está relacionado gracias a los equipos interdisciplinares con los que funcionan en el objetivo de prestarles la mejor calidad de vida. También así se explica que el taller de costura, con una actividad ininterrumpida por parte de sus participantes, sea el origen de la producción de prendas y objetos con los que luego también trabajan en el taller de prevención de caídas o con los que se decora el centro, que ha incorporado el Árbol de la Identidad, en el marco del Día Internacional de las Personas Mayores, que se conmemoró ayer sábado. «Nos interesa la persona en su globalidad, con unas necesidades físicas, psíquicas, sociales y afectivas a las que hay que dar respuesta. Yse trata de un trabajo muy gratificante, porque aprendemos mucho de ellos, pero a la vez es una tarea que va rodada porque somos responsables de su felicidad, eso es lo que debe mandar nuestro trabajo», explica la asistenta social y codirectora de Clece-Venta de Baños, Isabel Franco.

«Estamos muy bien atendidos y lo pasamos bien, solo nos falta el ‘spa’», bromea Azucena Sáez, usuaria del centro de día y muy activa en los talleres.