El Norte de Castilla

Carmen Quintanilla Buey.
Carmen Quintanilla Buey. / Ricardo Otazo

Carmen Quintanilla Buey celebra la belleza del agua en su nuevo poemario

  • La escritora, que reside en Venta de Baños, presenta este jueves en el museo de la dársena del Canal de Castilla ‘Agua bendita’

Un homenaje al agua y una celebración de la belleza de sus diferentes formas es el contenido del nuevo poemario de Carmen Quintanilla Buey, poeta perteneciente a una saga, a una generación de hermanos –Andrés, Pedro y Emilio, además de ella– que ha tenido en la literatura palentina una seña de identidad. Después de su libro ‘Revoltijo poético’, ahora ve la luz un libro más modesto, pero no menos intenso poéticamente, ‘Agua bendita’, que se presentará este jueves en el Museo del Agua de la dársena del Canal de Castilla, a las 20:00 horas.

«Soy una gran amante del mar y voy a verle todo lo que puedo, y cuando no puedo, me conformo con los ríos o la llantina. He cantado al llanto a mi manera. También me gusta ver llover, en verano salgo incluso a mojarme en un chaparrón si hace calor». Así se expresa la autora, que durante décadas fue la bibliotecaria de Venta de Baños.

Carmen Quintanilla recuerda los años que vivió en Betanzos (Galicia), a donde destinaron a su padre, que era ferroviario. «Entre Betanzos y Ferrol del Caudillo hay unas playas divinas, con los pinares mediosalvajes al lado. Yo me lo pasé en el mar tan bien que ahora lo añoro mucho», explica para justificar su querencia al mar.

El título de ‘Agua bendita’ lo explica ella misma en la contraportada del libro: «No podía entregar mi libro sin que me entreguen las llaves las protagonistas que se han encargado de ponerle título. Me refiero a las pilitas que se encuentran situadas en un lateral de la entrada a los templos, en las que yo comencé a mojarme los minidedos aupada por padres y abuelos, y a las otras, las dueñas y señoras, auténticas obras de arte talladas en piedra noble y donde en brazos de mi madrina y al parecer entre llanto y pataletas recibí mi primer chaparrón gracias al cual me llamo Carmen».

Uno de los primeros poemas del libro lo titula ‘Castilla sin mar’. «Añoro que en Castilla no haya mar», asevera como una conclusión del libro.

La publicación tiene un recuerdo en la dedicatoria a los que huyen de su país para instalar en España: «A vosotros, ocupantes de pateras, que soñáis con vivir y el mar se encarga de proporcionaros un sueño eterno. A esas olas traicioneras os expulso de mi libro», agrega Carmen Quintanilla.

Es un conjunto de poemas dispares. Lo mismo hay sonetos que verso libre, un canto al río, a la junta, un canto al río, a la lluvia y río.

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