El Norte de Castilla

«Un discípulo siempre necesita un buen maestro para aprender»

El pintor Alfredo Barcenilla, junto a su obra dedicada a ‘Los Monaguillos’.
El pintor Alfredo Barcenilla, junto a su obra dedicada a ‘Los Monaguillos’. / Luis A. Curiel
  • Alfredo Barcenilla, vecino de Antigüedad donde tiene abierta al público una casa museo, dirigirá el domingo las danzas en honor a la Virgen de Garón

El antigüedeño Alfredo Barcenilla Barcenilla es un hombre inquieto, un apasionado de su pueblo y sus costumbres. Antigüedeño de corazón se emociona con cada uno de los rincones de su pueblo, especialmente con el atrio de la iglesia, que asegura que es un punto de encuentro para todos los vecinos. Como es costumbre, Alfredo dirigirá el domingo las danzas en honor a la Virgen de Garón, patrona de Antigüedad. Además, en estos días finalizan las visitas guiadas a su Casa-Museo sito (Calle Sur, 16) de su pueblo natal, un espacio en el que recoge numerosos aperos y utensilios de la vida rural empleados antaño en los hogares y en las distintas labores y oficios. También la Sala de Exposiciones Temporales del Museo del Cerrato Castellano de Baltanás acoge su obra pictórica, donde expone treinta obras dedicadas al campo, los bodegones, la familia y distintos paisajes, entre otros temas. La muestra, que finalizará el domingo, ha registrado numerosas visitas.

–¿Cómo surge su afición por la pintura?

–Siempre me ha gustado, desde muy pequeño. De hecho, con muy pocos años gané un concurso de Castilla y León. Lo cierto es que he pintado siempre, pero desde que me jubilé hace unos años mi dedicación es en cuerpo y alma… ¡Es una gozada tener tanto tiempo libre para dedicarlo a las aficiones! Además, lo compagino con la filatelia, ese mundo apasionante de los sellos y con esa exposición que hago cada verano con una temática diferente en el corral de Simón y Jacinta, mis padres.

–¿Dónde ha aprendido a pintar?

–Lo cierto es que la técnica de la pintura es complicada, por lo que todo buen discípulo necesita de un buen maestro para depurar las técnicas. En mi caso, asisto a clases de pintura en Valladolid, donde me enseñan el trato de las perspectivas y otro tipo de técnicas. Además, uno de los mejores ejercicios es la observación con las visitas a los diversos museos, donde se aprende muchísimo. Es fundamental observar las obras de otros maestros para aprender.

–¿Qué técnicas emplea en sus obras pictóricas?

–Además de las pinturas al óleo, realizo cuadros en cerámica pintados por mí. Pero una de las técnicas que más llama la atención es la denominada ‘vandal’. Se trata de una técnica compleja, pero muy vistosa, que se realiza con una pasta rugosa, similar al yeso, a la que hay que dar forma. Después se pinta, pero hay que realizar los relieves de árboles, rejas, con palillos y alambres. De este tipo, he hecho varios cuadros, como el Ayuntamiento de Becerril, algunas panorámicas de Antigüedad y otros de Dalí.

–¿Qué pinta?

–Realizo pinturas de todo tipo, como paisajes castellanos y de Antigüedad, mi pueblo natal, el campo y las faenas agrícolas de antaño, distintos oficios, bodegones, retratos familiares, ángeles y todos los temas que se me pasan por la cabeza… Algunas pinturas las vendo de manera simbólica, mientras que otras las regalo, como el óleo de los ‘Monaguillos Pillos’ preside la sala de exposiciones y puede verse en la sacristía de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, en Antigüedad. También he donado otro óleo con la imagen de la Virgen de Villella para su ermita.

–Si tuviera que quedarse con alguna de sus obras, ¿con cuál se quedaría?

–Es complicado, porque cada una tiene su encanto. Una de mis preferidas es la Colegiata de Toro, porque en ella se refleja mi dominio sobre las líneas curvas. Esto me anima, porque veo que voy mejorando con el paso de los años. Pero también me gustan los paisajes de mi pueblo, que tantos recuerdos me evocan y los retratos familiares que acabo de pintar a mis hijas o a mi nieta.