El Norte de Castilla

Los expertos en enfermedades forestales piden mayor control en las fronteras

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Participantes en el congreso. / ANTONIO QUINTERO

  • El congreso de fitopatología que promueve la Escuela Agraria aboga por más vigilancia de mercancías y viajeros en las fronteras

Expertos en patologías vegetales demandan mayor control en las fronteras para evitar la propagación de enfermedades agrícolas y forestales, que crecen de forma «exponencial» en los últimos años debido a la globalización y a la falta de control en el tráfico de mercancías y viajeros.

La aparición de nuevas enfermedades forestales y el «contagio» entre países es una de las principales preocupaciones de los 300 investigadores de toda España, profesionales que trabajan en el campo de la Patología Vegetal, que participan en Palencia en el XVIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Fitopatología (SEF), inaugurado este martes por el director general de Medio Natural, José Ángel Arranz.

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  • XVIII Congreso de la Sociedad Española de Fitopatología

Hasta el próximo viernes abordarán los problemas que determinados organismos, hongos, bacterias o virus, provocan en las plantas, ya sean cultivos extensivos, plantas de invernaderos o bosques, con consecuencias en algunos casos catastróficas.

En este contexto, el catedrático de la UVA en la Escuela Técnicas Superior de Ingenierías Agrarias de Palencia y presidente del Comité Organizador del congreso, Julio Diez Casero, aseguró en declaraciones a la agencia Efe que deberían intensificarse los controles en las fronteras para evitar el «crecimiento exponencial» de las enfermedades agrícolas y forestales.

«La globalización está provocando una globalización también de las enfermedades forestales y la aparición constante de nuevas enfermedades», manifestó este experto, quien abogó por un mayor control en las fronteras, tanto de mercancías como de viajeros.

Y es que, aun intensificando los controles al máximo, asegura que es prácticamente imposible controlar la propagación de determinadas enfermedades, que pueden entrar en una simple planta traída por un turista desde otro país y que porta en sus hojas hongos para los que las plantas autóctonas no están inmunizadas.

Lo sabe bien porque coordina el proyecto Pinestrenght, en el que se han implicado 35 países en busca de soluciones para la propagación del «Fusarium circinatum», un hongo que causa la enfermedad forestal más mortífera para el pino radiata, la conífera más plantada en todo el mundo. De hecho, hay 10 millones de hectáreas potencialmente amenazadas en Europa por este patógeno, cuyos devastadores efectos tienen importantes repercusiones económicas en el sector forestal.

Una enfermedad que se detectó por primera vez en Norteamérica, y con el tiempo se ha ido dispersando por el resto del continente, por África y Asia, hasta que recientemente ha llegado a Europa siendo España el primer país afectado y el único que tiene la enfermedad declarada en el monte.