El Norte de Castilla

Óliver Nozal da explicaciones a un grupo de visitantes en la galería 2.
Óliver Nozal da explicaciones a un grupo de visitantes en la galería 2. / Nuria Estalayo

La mina de Barruelo pesca en las redes sociales

  • El Centro de Interpretación de la Minería incrementa el número de visitantes con su presencia en Facebook, Google+ y a través de un blog para difundir la cultura del carbón

El Centro de Interpretación de la Minería de Barruelo de Santullán quiere ser más social, y para ello ha instalado en Internet varias redes con las que pretende capturar un mayor número de visitantes. «Llevamos abiertos 17 años y ahora queremos ser más sociales y estar a tono con las nuevas tecnologías. Hemos funcionado con el boca a boca, pero queremos que se hable de nosotros también en las redes», declara Óliver del Nozal, que junto al historiador y veterano Fernando Cuevas forma parte del equipo de guías del centro. Indica que en Facebook y en Google+, «se nos puede encontrar ya como Centro de Interpretación de la Minería de Barruelo de Santullán».

Igualmente, han creado un blog –www.cimbarruelo.es– en el que se puede hallar información tanto del museo y la de la mina (los dos espacios que forman el centro de interpretación) como de la localidad barruelana y artículos relacionados con los diferentes aspectos y oficios en la mina. Y parece que este lanzamiento al mundo virtual está dando buenos resultados, ya que el número de visitantes va en aumento.

Lleva dos años en alza. El pasado tuvieron 6.621 visitantes de pago (unos 8.000 visitantes reales), frente a los 6.000 de hace dos años. En agosto han contabilizado 1.507 visitantes de pago, un 26% más que el año pasado. Asimismo, esperan que este año el número de visitas supere el de 2015, «a pesar de que las fechas de los puentes no son las idóneas», indica del Nozal. Añade que tienen en preparación varios proyectos que esperan que den un impulso para seguir mejorando.

Del mismo modo, en el centro se siguen desarrollando trabajos de investigación y divulgación. Este año se han ofrecido charlas sobre patrimonio minero y lámparas y se ha prestado material para hacer exposiciones de lámparas. También se ha organizado la concurrida exhibición de entibación, que tuvo lugar en agosto, y el primer certamen internacional de relatos cortos sobre la minería del carbón, en el que hubo 25 participantes.

Como explican los responsables en su página web, el Centro de Interpretación de la Minería de Barruelo abrió sus puertas el 13 de abril de 1999, y fue galardonado con el primer premio a empresas en la feria Intur del año 2000.

Pese a encontrarse a más de 100 kilómetros de cualquier capital de provincia, consiguen atraer a miles de visitantes de pago cada año, y es además una de las visitas pedagógicas favoritas de los profesores.

El museo se encuentra en el edificio que albergó en su día las Escuelas Nacionales. Tiene más de 600 metros cuadrados de exposiciones, repartidos en tres plantas y nueve salas.

El museo no se limita al mundo de la mina, sino que relata la historia del carbón desde su nacimiento hasta el momento en el que el hombre hace uso de él, así como los procesos que condicionan su localización y disposición en la corteza terrestre. Todo ello explicado de forma amena y cercana, a través de ordenadores de pantalla táctil, maquetas o vídeos que hacen de este museo una exposición interactiva.

Tipos de entibación

La mina visitable, edificada expresamente para el disfrute y aprendizaje de los visitantes, permite obtener una idea general tanto de la estructura como de las labores que se realizaban en el interior de una explotación hullera. Los visitantes van acompañados de un guía en el recorrido.

Las galerías superior e inferior, muestran los tipos de entibación más frecuentes en la cuenca de Barruelo. Un encuentro que permite aproximar al visitante a la dureza del trabajo en las condiciones a las que se ven obligados a adaptarse los trabajadores encargados de extraer el mineral. La sensación que proporciona el interior de una mina de carbón y la ambientación que acompaña toda la visita hacen de esta una inolvidable experiencia, complemento indispensable de la visita al museo para ofrecer una idea verosímil de las labores mineras de interior.

De igual manera, durante ese paseo por la mina los visitantes se familiarizan con el lenguaje minero. Así, se les recuerda que el guaje es el ayudante del picador y que este pica, pero también postea (coloca postes para que no haya derrumbes). Al mismo tiempo, se les aclara que en sus galerías no se usaba el pico, sino la pica; ni tampoco el hacha, sino el hacho. Ambos utensilios diferentes en algunos aspectos al su sexo opuesto.