El Norte de Castilla

Pinceladas del mundo rural

Alberto Barcenilla muestra una botella de gaseosa de la fábrica de Antigüedad.
Alberto Barcenilla muestra una botella de gaseosa de la fábrica de Antigüedad. / Luis Antonio Curiel
  • Alberto Barcenilla completa su Casa-Museo en Antigüedad con bodegones

Hay hombres ilusionados que viven con pasión su jubilación, aportando su granito de arena al pueblo que les vio nacer. Es el caso de Alfredo Barcenilla Barcenilla, que este año ha vuelto a organizar una Exposición Etnográfica ambientada en una especie de Casa-Museo en la que el visitante retrocede en el tiempo. El año pasado, la muestra recogió parte de sus recuerdos familiares y una importante colección de óleos dedicados al mundo rural. Este año ha dado un paso más, ambientando la casa con camas y nuevos enseres, completando la exposición con varios bodegones.

La muestra se localiza en el corral de Simón y Jacinta, padres de Alfredo. Un espacio que este antigüedeño ha recuperado con esmero para para recrear el ambiente de las casas típicas cerrateñas. «Al fallecer mi madre empecé a prepararlo, pues este espacio era el corral donde estaban las gallinas, pollos, cerdos y conejos. Rehabilité el edificio para colocar muchas de las piezas que tenía recopiladas y el año pasado organicé la primera exposición durante el verano, por la que pasaros cientos de cerretaños. He trabajado mucho, pero el resultado ha merecido la pena y la gente está disfrutando con estos recuerdos familiares del pasado», señaló emocionado Alfredo Barcenilla.

Así, en la planta baja, el visitante puede disfrutar del corral típico castellano con su portón restaurado y numerosos aperos de labranza junto a utensilios domésticos. Distintos tipos de ubios o yugos, bieldos, arneros o cribas, cabezadas, colleras, cazuelas de barro y de porcelana, la artesa con su lancha para lavar la ropa, el calientacamas, entre otras piezas. En este espacio también puede verse una colección de conchas, distintos botijos y herraduras y el adobe con su abancal. En este corral se encuentran las sacas de Correos de su tío Fernando fechadas en 1961 y 1963, además de varias sacas bordadas que pertenecieron a su abuelo Florentino Barcenilla y a su padre Simeón. Una réplica del traje del birria junto a la bandera dan la bienvenida al visitante. Estas piezas están relacionadas con la Cofradía de Ánimas que tenía una misión especial con motivo del Carnaval.

La planta primera de la casa recoge los elementos típicos para elaborar la matanza y el queso. Desde la máquina para picar y hacer chorizos con sus correspondientes elementos hasta el hilo para atar o las ollas para conservarlos. Alfredo cuenta con una mesa para la elaboración del queso con sus aros y cinchos. Este espacio cuenta con una rueca para hilar y un uso; un alfiletero; las agujas y leznas para coser colchones, calcetines y cuero; una báscula para pesar sacos; la piedra con el duerno para lavar; la tarja para llevar la cuenta de los panes; botijas; varias muestras de punto de cruz; latas y una cascadera de piñones elaborada en la infancia por el propio Alfredo. Una de las piezas más entrañable es la gaseosa de la fábrica local de Clavero, que no pasa desapercibida para el visitante gracias a las apasionadas explicaciones de Alfredo. Este espacio se completa con una colección de sartenes decoradas. También hay un rincón dedicado al dormitorio con su cama de forja, la mesilla de noche, el crucifijo, las palmatorias, el despertador, un orinal y el lavabo típico.

La planta superior se dedica a los recuerdos familiares, con una colección de cestas; los jabones elaborados a mano; los últimos ajos que tejió su padre hace 14 años; un hachero; baúles y arcas; distintos tipos de planchas; almireces; relojes y pitilleras de la familia; fiambreras; un transformador; los juegos de la infancia como las tabas, peonzas y el parchís; garrafones; sillas; orinales; el sofá de sus abuelos; mantas confeccionadas en Tórtoles; taburetes y una mesa-velador en la que puede verse el árbol genealógico de la familia de Alfredo Barcenilla y Angelines Prior. En este espacio hay también una cama de forja con la colcha y mudas de época.

Nuevas temáticas

Además, este espacio alberga distintas cajas y cuadros elaborados por Alfredo en la escuela de Antigüedad. Una muestra de bodegones completa la exposición. «Mi intención es que demos valor a las cosas que tenemos en los corrales y desvanes. En mi caso, clavo que veo, clavo que cojo, pues siempre puede valer para alguna cosa. Espero que esta muestra sirva para inculcar los valores familiares y del ayer a las nuevas generaciones. Agradezco la buena acogida que esta exposición está teniendo entre los cerrateños y la colaboración de varios donantes que han aportado algunas piezas para enriquecer la muestra», destacó Barcenilla. El año que viene, si las fuerzas no lo impiden, tiene pensado continuar con otra temática expositiva.

La Casa-Museo de Alfredo puede visitarse estos primeros días de septiembre, de 12:00 a 14:00 y de 18:00 a 20:00 horas, en la Calle Sur. Este edificio conserva parte de su decoración original en adobe con las latas y vigas típicas de las construcciones castellanas. A lo largo de la visita se puede contemplar la evolución del edificio. Por este espacio han pasado ya centenares de cerrateños que se han emocionado al revivir los recuerdos de su infancia y juventud.