El Norte de Castilla

'El Común' de Villasirga cumple 50 años

Socios y trabajadores de la cooperativa, en la pasada fiesta.
Socios y trabajadores de la cooperativa, en la pasada fiesta. / El Norte
  • La cooperativa Nuestra Señora la Blanca de Villasirga realiza un reconocimiento a los socios y trabajadores después de medio siglo de existencia

La Sociedad Cooperativa Nuestra Señora de la Blanca conmemora este año las bodas de oro de su fundación. Sus orígenes se remontan a 1960, fecha en la que se fundó la cooperativa Nuestra Señora del Rosario, con sede en Revenga de Campos, y formada por nueve pueblos limítrofes. La actividad principal era la explotación de la maquinaria y taller de reparaciones. Había una estrecha colaboración entre los socios y si una de las secciones no podía terminar las faenas agrícolas a su debido tiempo, era ayudada por las otras secciones, dado que cada una de ellas disponía de tractoristas y maquinaria, adquirida por la cooperativa. Una junta rectora era la encargada de marcar el precio a pagar por horas de trabajo realizados con la maquinaria y reparaciones de taller.

Los socios, dado que poseían animales de trabajo, no aportaban la totalidad de sus fincas, labrando ellos parte de sus haciendas. En cada una de las secciones había unos vocales que se encargaban de controlar los trabajos a realizar en las parcelas que se aportaban a la cooperativa. Los trabajos se realizaban siguiendo una ruta por polígonos y mediante un sistema de sorteo: preparación, siembra y recolección.

En 1965, el servicio de Concentración Parcelaria y Ordenación Rural agrupa las pequeñas propiedades en otras de mayor extensión, lo que motiva que socios de la cooperativa, asesorados por su presidente, Arturo López Franco, acuerden fundar una Sección de Explotación en Común de la tierra. Son varias las Cooperativas y Grupos en Común ya en funcionamiento en la provincia y esto hace que el 25 de enero de 1966, socios de Villalcázar de Sirga, que pertenecían a la Cooperativa Nuestra Señora del Rosario, se reúnan en la Cámara Agraria, a fin de proceder a leer y aprobar los estatutos, que un grupo de trabajo había redactado previamente. Se elige primera junta rectora y se crea una comisión censora, encargada de supervisar la gestión de dicha junta. Los socios aportan el 50% de sus fincas en esta fecha, siendo septiembre la fecha en que aportarán el resto, constituyendo la superficie total a labrar: 559 hectáreas en propiedad y 110 llevadas en renta.

Se estaba dando comienzo a una forma distinta de labrar la tierra. La medianía o la renta de fincas eran la forma de explotación en la zona, aparte del cultivo directo, y ahora se estaban dando los primeros pasos para una nueva modalidad: la explotación en común de la tierra. Surgen una serie de necesidades, como tractores, medios para labrar la tierra, almacenes para maquinaria y grano y mano de obra para labrar las fincas. Comprar un tractor ‘Barreiros’ de segunda mano, unos arados y un remolque; contratar dos tractoristas fijos, dos eventuales y un administrativo y buscar un solar para la construcción de unas naves son los primeros acuerdos que adopta la primera junta rectora y ‘El Común’ se pone en marcha. Posteriormente, se adquiere un tractor nuevo y llegada la época de la recolección y no disponiendo de cosechadora, se acuerda adquirir una nueva de 4,80 metros de corte. En septiembre de 1966 y con la entrega del resto de sus fincas a ‘El Común’, se puede decir que la sociedad está totalmente constituida.

Y en estas bodas de oro, hay nombres que no se pueden eludir, como Ambrosio, Próculo, Isaac, Mauro, Esteban, que fueron presidentes, cargo que hoy ostenta Gonzalo. También es destacable la labor de los socios y los trabajadores, que con su esfuerzo y dedicación hacen que la empresa se perpetúe en los años. Y en la lista de nombres no falta Jesús Ortega, que fue un miembro activo y ha fallecido recientemente.

La fiesta grande

El pasado 14 de agosto, como cada año, se celebró la fiesta grande en El Común como popularmente se conoce a la cooperativa. Una misa en la iglesia Nuestra Señora la Blanca, acompañada por el coro rondalla Don Bosco de Astudillo, y posteriormente, tras el vermú, un almuerzo social en el mesón Los Templarios de Villasirga.

Socios, acompañantes e invitados hablaron sobre la buena cosecha del año o sobre el incendio que aconteció en plena época de la recolección. En un completo día de fiesta, los socios y trabajadores coincidieron en que pertenecer a la cooperativa te hace reconocer que «aquellos agricultores que tomaron la decisión de fundar ‘El Común’ hace 50 años eran sencillos, hombres libres y sobre todo sabios».