El Norte de Castilla

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El grupo de paloteo de Ampudia danza ayer delante la Virgen de Alconada. / Manuel Brágimo

Fe y folclore para la estrella de Campos

  • El grupo paloteo de Ampudia desfiló ante la Virgen de Alconada con su música y bailes, tradición a la que se unieron fieles danzando al punteado

Como marca la tradición cada 8 de septiembre, centenares de personas acudieron ayer al santuario de Nuestra Señora de Alconada en Ampudia para honrar a la conocida como Estrella de Campos. Habitantes del municipio y vecinos de más de 45 pueblos se fueron congregando a lo largo del día para compartir un momento de devoción en las misas que se celebraron a lo largo de la jornada. El primer oficio comenzó a las 08:30 horas, a pesar de que los más madrugadores fueron llegando desde las 07:30. «Muchísima gente es devota de esta Virgen, cantidad de personas vienen andando desde municipios vecinos para rendirla culto, yo diría que los más acérrimos a esta costumbre son los botijeros provenientes de Dueñas», señala sor Mónica Vaquero, abadesa del santuario.

Tras la misa de las 12:30, la talla de la Virgen salió cargada a hombros por sus fieles, y ya fuera del cobijo del santuario, el grupo de danzas y paloteo de Ampudia desfiló delante de la imagen con la música y los bailes rituales de cada año. «Es un día en el que todos somos uno, todos somos hijos de la virgen», expresa la religiosa cisterciense.

Pero el día no fue solo dedicado a la liturgia religiosa. Los entornos del santuario se llenaron de multitud de familiasy grupos de amigos que almorzaban al aire libre y disfrutaban del buen tiempo que acompañó a su cita anual del 8 de septiembre. También había multitud de puestos de venta ambulante instalados en la campa que permitían a los visitantes comprar todo tipo de productos, desde textil o menaje, hasta alimentación y juguetes. Pero las ventas más exitosas las consiguieron las religiosas del monasterio con su pequeña tienda, que no estuvo vacía ni un instante. Allí, las cuatro monjas que habitan en el monasterio venden productos de repostería, rosarios, pulseras e incluso belenes. «Hoy es un día fuerte, yo diría que de ‘locura’, tenemos muchísimo trabajo», comenta sor Mónica mientras atiende a su vez a la multitud de clientes.

«Ahora es un momento de mucho tumulto, pero cuando llega la tarde y baja la afluencia de gente puedes palpar la fe. Toda la gente que viene a rezar a su Virgen, o simplemente a contemplarla, te cala, te llena», destaca la religiosa. «Son momentos en los que hay fe, y eso nos conmueve», agrega Mónica Vaquero.