César Augusto Ayuso. J. Ruiz
César Augusto Ayuso. J. Ruiz

«Jorge Manrique es el gran maestro de la alegoría y de la metáfora de la poesía hispana»

  • El poeta César Augusto Ayuso ingresa este jueves en la Institución Tello Téllez de Meneses

Nacido en 1954 en Reinoso de Cerrato, César Augusto Ayuso es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Oviedo (1980), con una memoria de licenciatura titulada ‘Poética narrativa y propaganda política en una novela de la guerra civil: ‘Río Tajo’ de César M. Arconada’. César Augusto Ayuso, que este jueves ingresa en la Institutución Tello Téllez de Meneses, es doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Oviedo en 1988, con la tesis ‘La poesía de Gabino-Alejandro Carriedo. (Historia, gramática y hermenéutica)’. También es catedrático de Lengua y Literatura, en el instituto Alonso Berruguete. César Augusto Ayuso es autor de una larga relación de artículos de literatura de tradición oral y antropología, además de seis poemarios. Creó y dirigió entre 2001 y 2006 la revista ‘Milenrama’ y es colaborador habitual de El Norte de Castilla en el suplemento literario ‘La sombra del ciprés’. El nuevo académico leerá un discurso titulado ‘El tiempo y más allá del tiempo. Las coplas de Jorge Manrique una vez más’. La contestación correrá a cargo del académico numerario y secretario general de la Institución Tello Téllez de Meneses Academia Palentina de Historia, Letras y Bellas Artes, Rafael Martínez González.

–¿Con qué espíritu ingresa en la Tello Téllez?

–Con ninguno en particular. Simplemente, estar a disposición y aportar lo que pueda dentro de mis competencias y conocimientos. Y, como es natural, agradezco la confianza que me manifiestan admitiéndome en la institución.

–¿Antes de ingresar, cómo valoraba el trabajo de la Tello Téllez?

–Siempre me ha parecido valioso el trabajo de la institución, pues los estudios de sus académicos no han dejado de ser una referencia para mí. Y, no en vano, he publicado bastantes trabajos en la revista. La cultura palentina no sería actualmente lo que es, en muchos ámbitos, de no haber contado con la atención que se le ha dedicado desde la institución.

–¿Qué puede aportar a la Tello?

–Mis aportaciones siempre estarán ligadas al campo de la literatura o de los estudios de la tradición oral y la antropología cultural. Es lo que he venido haciendo hasta ahora y en ello espero seguir. Son, además, dos campos que no han tenido mucha atención, quiero decir, que no ha habido cultivadores.

–¿La literatura y en concreto la poesía están bien representadas en la institución?

–Supongo que sí. Ya sabemos que abundan los historiadores, pero es que siempre ha habido más cultivadores de la historia en Palencia y, además, han llegado a altas cotas de calidad y solvencia. Quizás sea también lo más demandado.

–¿Por qué ha titulado su discurso ‘El tiempo y más allá del tiempo’ para hablar de Jorge Manrique?

–El título es ambivalente. Se refiere tanto a la concepción del poeta del tiempo como a la inserción del poeta en su tiempo y a su vigencia posterior, incesante. Hago una lectura de las Coplas enfocándolas desde el tema del tiempo porque creo que es el núcleo de reflexión elegido por el autor. Sus ideas están dentro de la tradición cristiana medieval, pero logra expresarlas con claridad, elegancia y frescura. Particularmente, estudio la dependencia que su concepción de la vida del hombre y del tiempo manifiesta con las ideas de san Agustín, que hasta ahora no se ha tenido en cuenta, y, sobre todo, cómo, si no es original en las ideas, sí lo es en la forma de expresar esos conceptos abstractos en sencillas pero a la vez elocuentes y perdurables imágenes. Es el gran maestro de la alegoría y la metáfora en la poesía hispana. Por otra parte, su mentalidad medieval cristiana no puede desligar la idea del tiempo de la idea de eternidad. Habla de su padre como de un perfecto caballero cristiano que, gracias a la ejemplaridad de su vida, de acuerdo con los ideales heroicos y religiosos de su tiempo, se ha hecho acreedor no solo a la vida de la fama, sino a la de la eternidad, la verdadera, que está reservada al alma.

–¿Qué vigencia tiene la obra de Manrique?

–Totalmente vigente, tanto por su estilo, que por su armonía clásica no pasa de moda, como por la profundidad y acertada exposición de su idea del tiempo y del hombre y su riqueza interior. La antropología de Manrique tiene un valor perenne, porque mira al interior y revaloriza la memoria y la voluntad, dos facultades insoslayables. Aunque medieval en muchos aspectos, son los rasgos renacentistas que adelantó en su obra los que le dan ese aire de actualidad. De hecho, estudio también cuán cercanos están a su concepción o sentimiento del tiempo poetas de la modernidad como Antonio Machado o Eliot y filósofos como Bergson o Heidegger.

–Más allá de las Coplas a la muerte de su padre, ¿cómo valora el resto de la obra de Manrique?

–Las Coplas son algo distinto. Es lo que le salva en el tiempo y le hace brillar en la literatura. El resto de su obra es más bien producto de las modas de una época, tanto en temas como en formas. La originalidad y la genialidad se concentran en los escasos quinientos versos de las Coplas.

–Ya sabe que el lugar de nacimiento de Jorge Manrique no está claro. Hay quienes piensan que nació en Segura de la Sierra, en Jaén. ¿Tiene una opinión al respecto?

–Es difícil saberlo con exactitud, mientras no se hallen datos documentados. Tras leer lo que dicen los que mejor han estudiado su vida, Toledo me parece el lugar más convincente. Era el lugar solariego de su madre, y entonces, mientras los padres estaban en la guerra, las mujeres se refugiaban en la casa paterna para tener la asistencia debida en el parto. Pero es una conjetura más, como las otras.  

–¿Volverá a publicar la revista ‘Milenrama’?

–La época de la revista fue la que fue. Ya no me acuerdo de ella.

–¿Para cuándo un nuevo libro poético suyo?

–No tardando mucho.