Fallece a los 90 años Brosio, el pintor de los mineros

Brosio, en 2011.
Brosio, en 2011. / Fernando Cuevas
  • Con 24 años en la cárcel, fue el español que más tiempo estuvo preso por motivos políticos, época en la que desarrolló el oficio de la pintura

Minero, hijo de minero, hermano de mineros, Ambrosio Ortega entró a los 16 años en el pozo Calero de Barruelo, otra forma de cárcel. Después, por motivos políticos, pasó casi veinticuatro años en diferentes prisiones. Además de ostentar el título de ser el español que más tiempo ha pasado en la cárcel por motivos políticos, entre rejas desarrolló un nuevo oficio. Aprendió la pintura de forma autodidacta y en esa época creó unas acuarelas que recrean el duro mundo de las celdas. Pero su maestría con los pinceles no quedó ahí, ya que su experiencia como minero en Barruelo le dejó una huella imborrable, que se ha transmitido de forma brutal en las figuras oscuras y fantasmagóricas que pueblan sus cuadros.

Ambrosio Ortega Alonso, nacido en Barruelo de Santullán el 14 de marzo de 1925, falleció ayer a los 90 años a los 90 años en el hospital Río Carrión, adonde fue trasladado por una complicación de su estado de salud desde la residencia de ancianos Bárcena de Campos donde vivía. La muerte le sobrevino por una parada cardiorrespiratoria derivada de una encefalopatía vascular y a la enfermedad de Parkinson que padecía.

El funeral por Brosio se celebrará hoy a las 16:00 horas en el Tanatorio de Barruelo. Sus restos serán incinerados para ser esparcidos posteriormente en el monte Salcedillo.

Ambrosio Ortega llevaba tiempo enfermo e imposibilitado, primero al cuidado de su hija Rosana y últimamente en la residencia de ancianos de Bárcena de Campos, pero siempre firme a sus irreductibles convicciones. A propósito de sus años de lucha y cárcel, siempre decía que «siempre merece la pena luchar, siempre».

En Barruelo trabajó como minero hasta su detención en 1947. Fue juzgado junto a su hermano Mariano Ortega (a quien aplicarían garrote vil en 1951), por pertenencia a la guerrilla antifranquista y condenado a dos penas de muerte. Las penas fueron conmutadas por veinte años de cárcel, que se prolongaron hasta casi veinticuatro como consecuencia de su sonada fuga del penal de El Dueso. Será durante sus años de cárcel, cuando aparte de militar en el Partido Comunista, se educará y aprenderá a pintar, lo que será su tabla de salvación y el oficio que le ayudará a sobrellevar su encierro y le procurará algún medio de supervivencia.

En sus memorias inéditas, ‘Indómitus. Los años sin luz’, cuenta su periplo carcelario. Pero Brosio resistirá como muchos de sus compañeros, aferrado en su caso a sus ideales y a la pintura, y a finales de 1970, ya libre, mantendrá la actividad política clandestina y vivirá un tiempo en Asturias y luego en Madrid, para regresar pronto a Barruelo y afincarse en Guardo, donde se afianzó como pintor.