De fósiles y dinosaurios

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José Ángel Sánchez muestra el lugar donde se encuentran los ammonites fosilizados en la roca. / NURIA ESTALAYO

  • El Geolodía promovido por la asociación Argeol en los entornos de Aguilar registra 150 participantes tras las huellas del jurásico

Más de 150 participantes llegados de diversas provincias, incluida Palencia. Eso fue Geolodía el pasado domingo en los alrededores de Aguilar de Campoo, donde se caminó tras las huellas del jurásico. Entre los asistentes se contó con la alcaldesa de Aguilar, María José Ortega, y la presidenta de laDiputación, Ana Asenjo, mostrando así el apoyo de las dos instituciones a esta actividad y al geoparque Las Loras.

Los geólogos Karmah Salman y José Ángel Sánchez, al frente de la Asociación de la Reserva Geológica de las Loras (Argeol), fueron los organizadores del Geolodía, una actividad que se realiza simultáneamente en toda España y tiene como objetivo dar a conocer lugares interesantes desde el punto de vista de la geología, además de ser una manera de sensibilizar a la población sobre la importancia y necesidad de proteger el patrimonio geológico.

Los participantes fueron guiados por diferentes parajes y fueron detectando algunos restos de cómo era la vida en la zona hace 190 millones de años. De este modo, aprendieron a leer algunas de las historias que cuentan las rocas, y escucharon la relevante información que ofrecen sobre los cambios climáticos, los movimientos de las placas tectónicas y sus consecuencias. Y gracias a esa lectura descubrieron que la Montaña Palentina estuvo sumergida en la era jurásica y que luego volvió a emerger para sumergirse y emerger de nuevo.

Los asistentes al Geolodía se tropezaron con vestigios que mostraban esos episodios oceánicos habidos en el norte palentino. Fósiles de caracolas, ammonites (extinguidos moluscos marinos) en el suelo y estampados en las rocas fueron algunos de los restos encontrados.

Y allí donde se hallaron se dejaron. Los geólogos recordaron que los fósiles están protegidos por la ley, y enfatizaron que es muy importante que no se lleven a casa y que permanezcan en el lugar, «porque además de contarnos el pasado, también pueden ayudar a predecir el futuro». Además los fósiles son un patrimonio natural que es de todos y del que todos debemos disfrutar y aprender. Por otro lado, observando la erosión del entorno, los asistentes descubrieron los depósitos fluviales y de lagos, hoy desaparecidos, que hubo en esa zona, cercana a Camesa.

Otro de los lugares que visitaron ese día fueron los alrededores del castillo aguilarense. Allí, lupa en mano, observaron numerosos jacintos, pequeños cristales que brillan como diamantes, pero que en realidad se trata de una variedad de cuarzo, muy bella y abundante en ese entorno.

La actividad concluyó con un paseo por la orilla del embalse aguilarense, donde se les informó de la existencia de sumergidos árboles fosilizados y que cerca de allí se descubrieron algunas partes de un dinosaurio ornitópodo. Para terminar, se sentaron cerca de los arbustos que hay fosilizados en las rocas. Restos jurásicos imposibles de ver el domingo porque el agua embalsada actualmente en el pantano aguilarense roza el cien por cien de su capacidad.