10.000 jóvenes disfrutan en Palencia de la fiesta de la ITA

Los participantes disfrutan durante una de las actuaciones musicales celebradas en la fiesta. /Marta Moras
Los participantes disfrutan durante una de las actuaciones musicales celebradas en la fiesta. / Marta Moras

El Parque Ribera Sur se convirtió una vez más en un mar de plástico al finalizar la celebración universitaria

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

«En Palencia sí que saben organizar bien un botellón». Esas fueron las primeras palabras de un estudiante vallisoletano al entrar en el Parque Ribera Sur, y no le faltaba razón al joven, que pudo disfrutar, junto a otras 9.999 personas, de un 'botellón' en el que no faltó de nada. La música, el buen tiempo y la cuidada organización se fusionaron para convertir esta nueva edición de la Fiesta de la ITA en un acontecimiento memorable, eso sí, para los pocos que no sufran amnesia alcohólica tras una jornada en la que el calimocho, la cerveza y las bebidas destiladas corrieron a raudales.

Las imágenes que dejó la fiesta

Cada uno vivió la fiesta a su manera. Algunos se presentaron en el parque uniformados para no perderse entre el gentío, como los alumnos de segundo curso de Educación Primaria de la UVa, que acudieron a la cita con una camiseta en la que se podía leer el lema 'Sin maestros como yo, la vida no tendría clase' y la verdad es que estos estudiantes demostraron que, al menos a la hora de hacer la mezcla del calimocho, derrochaban clase. «Ya tendremos tiempo de demostrar la clase que tenemos en clase. Hoy toca divertirse», afirmaba uno de ellos poco antes de que una de sus compañeras explicase que la única pretensión que tenía durante la jornada era «llegar a casa».

Los alumnos del campus de Palencia tuvieron más sencillo que otros ese objetivo de 'llegar a casa'. Y es que, hasta la fiesta se desplazaron 27 autobuses desde Valladolid, nueve desde Burgos, uno desde Santander, dos desde Salamanca y tres desde León para poner de manifiesto que esta fiesta cuenta con un gran número de adeptos fuera de la provincia de Palencia. «Esta es la primera vez que estoy en Palencia y me voy a llevar un buen recuerdo de esta ciudad», apuntaba un participante que llegó a tierras palentinas desde Valladolid.

Hasta el parque Ribera Sur llegaron estudiantes de infinidad de carreras universitarias y no podían faltar los de Periodismo, que tuvieron un interesante debate de cómo enfocarían una crónica sobre la fiesta. «Dices que los jóvenes vienen aquí a emborracharse y a fumar y se te echan encima. Yo lo solucionaría con mucha foto y poca letra», afirmaba uno de estos estudiantes, cuyas palabras fueron seguidas a pies juntillas por el que escribe.

Entre miles de estudiantes de letras también había otros tantos de ciencias, y parece ser que las diferencias entre unos y otros se dejan ver incluso en la forma que tiene cada uno de vivir las fiestas. «Los de letras son más de hablar de cómo les está afectando lo que beben, pero nosotros, los de ciencias, tenemos la fórmula perfecta para hacer las mejores bebidas», apuntaba un estudiante mientras otro señalaba las proporciones del calimocho perfecto. «Tiene que llevar un 75% de vino y un 25% de coca cola. Luego los hielos se derriten y eso es una delicia», añadía.

El intenso color verde del Parque Ribera Sur fue desapareciendo a medida que iban pasando las horas para dar paso a la policromía de un mar de plástico en el que, por primera vez, no olía a marihuana. La advertencia de que la unidad canina de la Policía Nacional vigilaría para que no entrasen drogas en el recinto surtió efecto, tal y como apuntó Javier Atienza, director de seguridad de la fiesta. «En otros años hemos detectado consumo de estupefacientes y es una de las medidas que se ha adoptado este año para acabar con estas prácticas», explicaba Atienza mientras uno de los perros de la Policía hacía su trabajo en la cola de acceso al recinto.

Un año más, el grito que dice eso de «la ITA no se quita» volvió a retumbar en Palencia. La polémica sigue marcando este 'botellón bien organizado' en el que miles de jóvenes se divierten mientras convierten en un vertedero el Parque Ribera Sur. 10.230 kilos de basura se sacaron del recinto en la pasada edición y todo hace indicar que las cifras no bajarán este año. Poco o nada quedará de esos desperdicios cuando los primeros lectores del periódico lean esta crónica, pero lo que permanecerá presente más tiempo son las vivencias de 10.000 jóvenes, que fueron al Parque Ribera Sur para vivir una fiesta que sigue sin quitarse y que gana popularidad año tras año.

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